Desaparece el rostro de la televisión en Blanco y Negro

Por Eduardo Boix

Este país parece que ha marcado por la fatalidad a algunas de sus estrellas más rutilantes de los 60 y 70. El pasado 11 de Abril falleció la estrella de aquella televisión en Blanco y Negro Marisa Medina a los 69 años de edad, a causa que padecía cáncer de colon e hígado. Sus inicios fueron en TVE como locutora en off dedicada a leer guiones de programas culturales. Debutó ante las cámaras deTelevisión Española en 1962 en el programa En antena. Posteriormente realizó numerosas apariciones en muchos otros programas, principalmente durante los años 60 y 70, siendo durante mucho tiempo la locutora de continuidad más popular, pues era la única que aparecía en pantalla sin leer los habituales papeles de la época, demostrando gran naturalidad y haciéndose cargo de la presentación de programas especiales como festivales. Hizo algunas incursiones en el mundo del cine y la canción, llegando a compartir escenario con Julio Iglesias. En 1970 se casó con el compositor Alfonso Santiesteban, con el que tuvo tres hijas y del que se divorció en 1983. En los años 2000 colaboró en algunos programas de Telecinco, como TNT de Jordi González.

Una de las cualidades que mas han destacado de ella ha sido su generosidad para los demás. Siempre estaba para todos a los que quería y la querían. Su adicción a la Cocaina y al juego la llevó a un camino autodestructivo a lo largo de su vida. De hecho la le hizo perder 150 millones de pesetas que le obligaron a vender su casa de Majadahonda. Según los vecinos de la zona, se llenó un contenedor entero con todas las barajas de cartas que la presentadora tenía en su hogar, prueba de las timbas de póker que organizaba. «No sabía vivir sin jugar», declaró ella misma. Unos hábitos de los que culpó a su ex marido en el libro «Canalla de mis noches», en el que relataba que la era «una sustancia que ya había probado durante mi matrimonio con Alfonso» y que en las partidas «de horas interminables era una constante». Unas acusaciones por las que Santisteban asegura «no guardar rencor». «Cuando hizo esas declaraciones tuve una mezcla de indignación y rabia, después se me pasó», declara el compositor. Con el paso de los años la relación entre ambos mejoró: «No era maravillosa, pero sí correcta y cordial». Santisteban sabía cómo iba evolucionando gracias a lo que le contaban las hijas de ambos, a las que visitaba con frecuencia.

Otros muchos se han ido pero ella era especial. Dicen que tenía una memoria prodigiosa, era bella y con talento. Presentadora, actriz, poeta, su libro de poemas más célebre Rosas Negras lo publicó la editorial madrileña . En uno de sus poemas parece despedirse de nosotros: “He muerto tantas veces,/ Tantas muertes terribles y mezquinas,/ Que me siento divina e inmortal./ Si no, ¿Cómo es posible soportar el peso de la vida?”.

 

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