Las series más tristes

Por Eduardo Boix

Si pudiésemos medir la intensidad con la que se viven las infancias, la de mi generación se llevaría un nivel muy alto de contaminación sentimental. Hemos crecido con series de dibujos que han hecho que la tristeza se instale en nuestro subconsciente. Hay muchas, pero creo que cabría destacar algunas de las más deprimentes, las más tristes, para así comprender mejor porque somos así. Nos prometieron ser los mejores, pero también nos enseñaron a llorar. Aquí os pongo un listado de las que yo considero las más tristes:

1. . Heidi es una serie de anime cuyo argumento es el siguiente: Heidi es una niña huérfana que su tía al no poder llevarla consigo a la ciudad decide dejársela al abuelo, un viejo cascarrabias. Al principio el abuelo no lo acepta, pero al final la acoge como su nieta que es. Heidi se hace amiga de Pedro, un pastor de cabras que trabaja para mantener a su madre y a su abuela ciega. Al año de estar Heidi allí su tía se la lleva para hacer compañía en FranKfurt a Clara, una niña discapacitada de clase alta. Heidi, ante su lejanía de las montañas coge una depresión y el padre de Clara la lleva de vuelta.

La serie fue un exitazo, mi generación no se perdió la reposición, pero cada capítulo era más triste que el anterior. Siempre hemos especulado si Pedro y Heidi acabaron juntos. Posiblemente sea que sí.

2. . Conocida como Tres mil leguas en busca de mamá, o también como De los Apeninos a los Andes, es una serie de anime basada en el relato Marco, de los Apeninos a los Andes incluido en la novela italiana Corazón de Edmondo de Amicis. La serie fue emitida originalmente en Japón en el año 1976, parte del contenedor infantil World Masterpiece Theater o Meisaku de Nippon Animation. La serie trata de la historia de Marco que un día recibe la noticia de que su madre debe ir a la Argentina para juntar dinero para su familia. La familia sigue bien por un año, hasta que un día deja de recibir cartas de su madre, Marco entonces desesperado decide partir a Argentina, junto a su inseparable mono Amedio, en busca de su madre. Es entonces donde empiezan sus aventuras y penurias, encontrándose en su camino con argentinos y amigos que lo ayudaran en su búsqueda.

Hasta el más duro lloró con Marco. Nos dejó a todos pegados a la silla. Años más tarde surgió un programa en TVE llamado ¿Quién sabe dónde? Dirigido por el gran Paco Lobatón que le habría hecho todo más fácil a Marco. El desasosiego que producía esta seríe se podía medir por Toneladas.

3. Mofli, el último koala. Es una serie de televisión de dibujos animados producida en España en 1986 y dirigida por Jordi Amorós. La acción se sitúa a principios del siglo XXI, en Rivermint, Australia, un pequeño pueblo de campesinos donde vive el último koala de la Tierra. A raíz de su descubrimiento, mucha gente deseará hacerse con él, pero con la ayuda de la niña Corina logrará esconderse y escapar a su captura.

A principios del siglo XXI en Rivermint (Australia) una niña llamada Corina se hace amiga del que se supone es el último koala del planeta, llamado Mofli. Esto provoca que se descubra a nivel mundial que existe un ejemplar único en su especie, lo que provoca que gente de todo el mundo vaya en su busca. Se narran los intentos de diversas personas por cazar al animal, quien es ayudado por su amiga Corina a escapar de ellos y conseguir vencerlos, hasta que el doctor Fool descubre que tiene una mujer y un hijo, haciéndose público que no es el único ejemplar y dejando de ir en su búsqueda el resto de las personas.

 Triste no es que fuera la serie, pero solo con la banda sonora, con la sintonía de inicio, se te ponía un nudo en la garganta, que todavía lo recordamos.

 4. . El perro de Flandes es una serie de anime basada en la novela A Dog of Flanders (“Un perro de Flandes”) de Marie Louise de la Ramée. La serie fue emitida originalmente en Japón en el año 1975. Su argumento es el siguiente: El pequeño Nicolás es un muchacho de familia pobre pero alegre. Sus padres habían muerto y por esa razón ahora trabaja vendiendo leche con su abuelo. Su abuelo no goza de buena salud y por eso se preocupa él solo de llevar a cabo la labor, permitiendo descanso para su abuelo. Un día su mejor amiga, la dulce Marta le pide a Nicolás que le traiga algunos caramelos de fresa del mercado en el pueblo y es así como Nicolás se encuentra con el desdichado perro Patrash, víctima del abuso de su cruel amo. Nicolás se compadece del perro y se lo lleva con él. Ahí empieza una gran amistad entre el muchacho y el perro. Además, Patrash le está muy agradecido a Nicolás por su compasión y se asegura de poder servirle con su ayuda en el trabajo tirando del carro de la leche. Los problemas vienen más adelante cuando el dinero empieza a hacer más falta; Nicolás ha de pensar en su futuro y en como cuidar de su abuelo. Así descubre su gran talento por el arte y la pintura; sueña con ser pintor, pero desgraciadamente, no hay muchos que estén de acuerdo en que eso es un porvenir. La Navidad se acerca y Nicolas participa en un concurso de dibujo esperando ganar, pero no lo logra. Además su abuelo muere y lo culpan de causar un incendio (lo cual son calumnias). Sin un lugar a donde ir Nicolas y Patrash deciden ver el cuadro de Rubens pero no lo dejan entrar porque no tiene con que pagar. A la mañana siguiente todos encuentran a Nicolas y Patrash muertos por el frío junto a la pintura de Rubens.

Esta se lleva la palma de las desgracias. Se muere hasta el apuntador. Esta historia nos hizo a medio colegio llorar como magdalenas cuando murió el niño.

Ha habido muchas más pero yo creo que estas cuatro son las que pueden indicar más nivel de desgracia. El perro de Flandes es la que se lleva la palma, ya que es la única que no tiene un final feliz. Al menos nos ayudaron a comprender que se podía estar peor. Mal de muchos consuelo de todos.

 

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Una Respuesta a “Las series más tristes”

  1. JesusGe dice:

    Estimado Eduardo,

    como bien dices, estas series tan sensibles marcaron nuestra educación sentimental. Pero no estoy seguro que fueran tan negativas como me ha parecido que las presentas.
    En la actualidad nos hemos pasado al otro extremo. Ahora casi todo es “Happy World”, no hay problemas, no hay sentimientos, todo es bobo o irreal. No hay introspección, ni reflexión, ni siquiera afán de superación (excepto los héroes del balón o series de peleas que resuelven todo “mágicamente” a base de hostias).
    Supongo que habrá excepciones -como todo- pero pasan bastante desapercibidas.

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