Violeta Parra se entregó a Chile

 

Por Vanessa Díez.

“Gracias a la vida que me ha dado tanto / me dio dos luceros que cuando los abro / perfecto distingo lo negro del blanco / y en el alto cielo su fondo estrellado / y en las multitudes el hombre que yo amo”. Sólo un año después de escribir esta canción, por la que mucha gente la recuerda, se quitaría la vida. Algunos críticos la consideran una canción de despedida y el reflejo de un estado de ánimo depresivo. El autor siempre crea sobre lo que sufre y sangra. La felicidad suele pasar desapercibida ante la creación que permanece. Su vida no fue fácil, el dolor acabó llevándosela. La indiferencia del público chileno fue uno de los factores que desencadenó su muerte, además de un tortuoso camino en sus relaciones amorosas. Como consecuencia de una fuerte depresión, acabó con su vida el 5 de febrero de 1967, justo antes de salir al escenario.

Niña enfermiza que se crió en el campo, hija de campesina y un profesor de música, ya de pequeña junto a su hermano realizaba actuaciones con entrada para los niños de la zona, imitaban a la gente del circo, les llamaba el mundo del espectáculo. Cantautora y que desde pequeña sintió la música y el folclore chileno. La poesía, la cerámica, la confección de tapices y la pintura, fueron otras artes que también cultivó. Sus viajes le pusieron en contacto con la realidad social con sus desigualdades económicas.

Adoptó una postura política de militante de izquierdas que le llevó a buscar las raíces de la música popular. En 1952 recorrió los barrios más pobres de Santiago de Chile, las comunidades mineras y las explotaciones agrarias, recogiendo canciones anónimas que después cantaría para Radio Chilena, emisora que la catapultó al primer plano del folclore nacional.

A mitad de los 50 realizó un viaje por los países de la Europa socialista y de regreso, a su paso por Francia, tuvo la oportunidad de plasmar temas del folklore chileno para el catálogo del sello Le Chant Du Monde. En 1956, ya de regreso a Chile, grabó el primer álbum de la colección El folclore de Chile. Además la nombraron directora del museo de Arte Popular de la Universidad de Concepción. Y en 1964 organizó una exposición individual de su obra plástica en el Museo del Louvre, la primera realizada por un artista latinoamericano. En Santiago, junto a su hermano Nicanor y sus hijos mayores, crearon la Peña de los Parra.

Gracias a la vida ha sido cantada por artistas como Mercedes Sosa y Pedro Vargas. Y Volver a los 17 por Joan Manuel Serrat, Milton Nascimento o Franco Simone. Su trabajo ha inspirado a otros artistas tras su muerte, algunos de ellos siguieron rescatando la música del campo chileno y el folclore de sus gentes.

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