Entrevista a Deborah Antón/poeta

deborah_anton_g

Deborah Antón retratista de lo cotidiano

Por Eduardo Boix.

En estos tiempos de crisis, la poesía es el salvoconducto que nos ayuda a seguir. Existen dos tipos de poetas, los que van flotando y los que pisan firmemente la tierra, Deborah Antón es de los segundos. Su poemario Menos Amélie, más Clarissa Dalloway

Tu primera plaquette se tituló La caja de galletas. Yo las galletas las asocio con la infancia. ¿Te inspira mucho la infancia a la hora de escribir?

Sí; es un tema que me influye en general, pero me influyó especialmente cuando saqué esa plaquette. Fueron mis primeros pasitos y cuando seleccioné los poemas para publicarla rápidamente vi el título. Viene por mi abuela, que guardaba un montón de fotos antiguas en una caja de galletas metálica.

¿Menos Amélie, más Clarissa Dalloway es una declaración de intenciones?

En parte sí, aunque, siguiendo en esa línea de la infancia, me he dado cuenta de que también marca un poco mi paso de niña a mujer. Creo que es parte de un proceso, de un despertar.

El vino, los perros, la noche, la figura del padre, ¿los temas son pensados o son figuras que te rondan siempre?

Depende. Los perros y la noche, no especialmente. El vino, el alcohol en general, sí. La figura del padre es omnipresente. Para mí no son temas, son elementos que aparecen con cierta recurrencia porque son importantes en ese momento, porque me rodean, porque los tengo presentes… Son parte de una atmósfera, de un universo.

Tienes un poema a las hormigas, elemento muy daliniano. ¿Te inspira el arte a la hora de enfrentarte a la hoja en blanco?

Aunque me tengo por alguien bastante musical, a veces me doy cuenta de que las artes plásticas (la pintura, la arquitectura, la fotografía, incluso la publicidad) me inspira más de lo que creo. Cuando visito una exposición o veo una peli interesante, vuelvo a casa con ganas de escribir. Al final, todo influye. Lo importante es mostrarse receptiva a los estímulos.

¿A la hora de crear tienes un ritual establecido o te dejas llevar por la musa?

Mi proceso de escritura tiene varias fases. Lo primero de todo es apuntar las ideas que se me ocurren. Puede parecer obvio, pero lo hago así; en cualquier momento o lugar, apunto las cosas tal y como me van viniendo, sin filtros. Es la fase de la inspiración, de las mini revelaciones, de las imágenes que salen al paso. Luego dejo esas anotaciones reposar, me olvido de ellas. Lo de olvidar es literal: algún tiempo después, releo y selecciono, y la mayoría de veces no recuerdo lo que había escrito. Es como un redescubrimiento. Y con eso y con lo que quiero decir le voy dando forma al poema. En una tercera fase, cuando tengo ya más o menos la estructura, lo dejo y lo retomo varias veces más, y lo voy retocando hasta que lo doy por concluido. Puedo tardar más o menos en escribirlo, lo tengo rondando por ahí cierto tiempo. Pero funciono mejor así porque si le dedico mucho tiempo seguido al final me acabo intoxicando y me suena todo mal. Hay que dejarlo respirar para poder verlo con perspectiva.

¿Crees en la inspiración o en el trabajo?

Creo en las dos cosas. En mi caso, como digo en la pregunta anterior, primero viene una fase de inspiración y después otra de trabajo. Las dos son necesarias: no creo en el rapto divino que te hace escribir un poema cojonudo a la primera. Hay que pensarlo mucho y darle vueltas.

Hay muchos poetas que recurren a figuras cinematográficas o musicales, ¿tú a qué sueles recurrir?

Si tengo que elegir entre esas dos disciplinas, diría que la música. Me inspira más, la tengo más presente. El cine también es una fuente de inspiración muy poderosa. Pero no puedo decir que recurra a ninguna de las dos. Cuando aparecen es porque están, porque han calado en la cosmovisión.

Algunos de tus poemas son un canto a lo cotidiano ¿El día a día te inspira?

Sí, me inspiro en el día a día, en lo que me rodea. Pero a todo ello intento añadirle algún otro valor, otra manera de mirarlo y, sobre todo, intento subrayar su trascendencia.

En los poemas narrativos se nota el poso de gente como Gil de Biedma o Safrika. ¿Cuáles son tus referentes literarios? ¿Algún poeta o poemario de cabecera?

Supongo que eso que dices del poso es algo que se aprecia desde fuera. Mi referente literario más constante es Pedro Salinas, especialmente el ciclo formado por La voz a ti debida, Razón de amor y Largo lamento, y no creo parecerme a él, aunque quién sabe… ¡Ojalá me parezca un poco! Por lo demás, me gusta leer casi de todo, y aún me faltan muchos autores por conocer. De lo que llevo leído, me quedo con la lucidez de Nicanor Parra, la desolación resignada de Raymond Carver, la sencilla solemnidad de Luis Alberto de Cuenca, los epitafios de Edgar Lee Masters, los malabares de Carlos Edmundo de Ory…

¿Has escrito alguna vez narrativa? ¿Te atreverías a dar el salto al género de la novela?

Algo de narrativa he escrito (relato breve, por ejemplo), pero el resultado no ha sido satisfactorio. Confieso que lo he hecho sin muchas ganas. Me fascina que algunos autores sean interdisciplinares. Yo no lo soy, y tampoco veo la necesidad de serlo. Todo esto podría resumirse en que me interesa la poesía más que cualquier otra cosa. La narrativa no encierra tanto misterio para mí. No pretendo quitarle interés a la novela, que no deja de ser un formato con muchas posibilidades, pero no me llama la atención, al menos en este momento.

Se ve en tus poemas que eres ecléctica en la música. ¿Escribes con ella? ¿Cuáles son tus grupos o músicos favoritos?

No necesariamente tengo música puesta en el momento de estar escribiendo, pero sí me acompaña mucho vitalmente y, como decía en alguna pregunta anterior, me hace mirar las cosas de una determinada manera. Me ayuda incluso a cerrar etapas, y también a revivirlas. Cuando escucho música, una fila de recuerdos y de sensaciones muy vívidas vienen a mi encuentro. En cuanto a mis preferencias, me gusta escuchar de todo, aunque no soy ninguna entendida. Escucho jazz, rock progresivo, pop, boleros… También me gusta mucho escuchar música de otras épocas, la música que escuchaban mis padres, la que ponían en el coche cuando era pequeña. Soy una nostálgica.

Siendo tan visual en tu poética, ¿alguna película que te haya marcado?

Me gusta el cine, pero no soy una cinéfila empedernida. Debo reconocer que hay películas imprescindibles que aún no he visto, y ahora mismo me interesan más las series. De todos modos, por decir alguna, me dejó tocada en su momento American beauty. (Eso explica que una de mis series favoritas sea A dos metros bajo tierra). Me gusta el ciclo de Kieslowski Azul, Blanco y Rojo. Me gustaron mucho, sobre todo estéticamente, Paris, Texas y El gran azul. Recientemente me han impresionado las películas de Fellini. Como ves, voy a mi ritmo y no tengo mucho criterio, pero disfruto.

¿Escribes a mano o directamente en ordenador?

Lo que tenga más cerca. Como decía antes, cuando se me ocurre algo necesito apuntarlo en cualquier momento o lugar; si no, las ideas se me acaban olvidando, es imposible recuperarlas. Por eso procuro llevar siempre un cuaderno encima, pero si en ese momento estoy usando el portátil escribo ahí. Incluso si estoy muy apurada puedo llegar a apuntar las ideas en el móvil. Luego voy recopilando desde todas esas fuentes. Para mí, tanto lo digital como lo analógico tiene su encanto, y sus ventajas y desventajas. En cuanto al proceso de corrección, ese ya lo hago siempre a ordenador.

¿Alguna meta cumplida o alguna por cumplir? ¿En qué estás trabajando ahora?

Haber publicado Menos Amélie, más Clarissa Dalloway lo considero un sueño cumplido. Ahora tengo otro poemario pendiente de fallo en un concurso. De momento no me planteo nada más, no tengo mucha ambición ni mucha prisa. Sigo escribiendo y recopilando mi obra y, además de eso, me dedico a leer en profundidad, a ampliar horizontes.

 

 

Be Sociable, Share!


Deja un comentario

SEO Powered by Platinum SEO from Techblissonline