Sin Mariví Bilbao

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Una de las abuelitas más queridas de la pequeña pantalla se despide

Por Vanessa Díez.

Ahora tan sólo quedan sus personajes, avatares del destino tras sesenta años como actriz se la recordará por los dos últimos, en “” fue Marisa y en “Izaskun. Socia fundadora de Akelarre, uno de los grupos de teatro independiente más destacado de Euskadi, con poco más de 20 años se cambió el nombre para que su padre no supiera a qué se dedicaba: abrió las páginas amarillas y copió el primer nombre, Ángela Valverde. No la echaron se fue ella, porque ya estaba bien. Ahora ha partido también porque ya era el momento, por causas naturales. Deja atrás un legado de personajes, otras vidas, tanto en cine, teatro como televisión.

Debutó en cortos como ‘La interrogación’, de F. Bardají, y ‘Playa insólita’ (1962), de Javier Aguirre, o ‘Agur Txomin’ (1979), de Juanma Ortuoste y Javier Rebollo. La fama le llegó en 1981 con ‘Siete Calles’, después con Ortuoste y Rebollo. En sus últimos años trabajó con Daniel Calparsoro (“A ciegas” y “Calor… y celos”), Chus Gutiérrez (“El Calentito”), Vicente Aranda, Pablo Berger (“Carmen” y “Torremolinos 73”), Javier Rebollo (Marujas asesinas), o Álex de la Iglesia (La comunidad). Entre sus últimas películas están ‘Maktub’ (2011), de Paco Arango, y “La venta del paraíso” de Emilio Barrachina, que se estrena el próximo 19 abril con estreno previo en Francia.

Colaboraba también en programas y series de la televisión autonómica vasca y prestaba su imagen a campañas solidarias, como ‘Mójate por la esclerosis múltiple’. Uno de sus últimos anuncios fue la campaña para el reciclaje donde daba collejas a diestro y siniestro, con el eslogan “O reciclas o collejas”.

En 2004, recibió un premio de la Unión de Actores por ‘Aquí no hay quien viva’, trabajo por el que fue de nuevo premiada en 2005 por la Academia de Televisión de España. Una Biznaga de Plata del Festival de Málaga a la Mejor interpretación femenina por el cortometraje ‘La primera vez’, el reconocimiento a su trayectoria de la Asociación de Actores Vascos con el premio El Abrazo (1996) y el premio Séller, V Edición (1997), otorgado por EL MUNDO. En 2006 fue elegida por votación popular como pregonera de las fiestas de la Semana Grande de Bilbao.

En 2007 fue a Hollywood con el equipo de Borja Cobeaga, nominado a los Oscar por el cortometraje ‘Éramos pocos’. Al no conseguir una de las ilusiones de su vida, conocer a Clint Eastwood, se encendió un cigarrillo y desafió la prohibición de la organización americana: “Total, si no hemos ganado”, dijo, y siguió fumando.

Elvira, su única hija dijo “en la televisión le han dado siempre papeles amables, pero yo la veo mejor de mala malísima, porque tiene una expresión muy dura, de cortarte la respiración”. En ‘Salto al vacío’, de Daniel Calparsoro (1995), recordaba su hija, “hizo de cabrona como nadie”. Agradecía emocionada las muestras de cariño que le habían brindado a su madre e invitaba al homenaje que le rendirían a través de recuerdos y canciones, como los grandes, sobre las tablas. Un paquete de tabaco y un mechero sobre el féretro, su marca. “Se fue tranquila, en casa, rodeada de los suyos”.

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