Familias de cereal de Tomás Sánchez Bellocchio

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La familia ese pilar que nos atrapa.

Por Eduardo Boix.

Los Simpson , los Monster, los Adams, la familia Manson, los Alcántara de Cuéntame, los García, los Gómez, los Soprano, los Corleone. A lo largo de la literatura, el teatro o el cine la familia ha sido el hilo conductor, a la hora de narrar diferentes historias. Las relaciones entre miembros de diferentes , han servido para desgranar las virtudes y las miserias del propio ser humano. Tal vez es un tema demasiado Freudiano, pero es, yo creo, el pilar básico de la literatura en toda su historia. El propio mito está repleto de núcleos familiares.

Tomás Sánches Bellocchio en sus Familias de cereal editado por Candaya utiliza a la familia para desgranar todos esos miedos atávicos antes mencionados. El amor, la identidad, la soledad, la muerte, las pérdidas, los otros… son los ejes donde circulan las familias de esta obra. Pero Sánchez Bellocchio sabe darle una vuelta de tuerca y llevarlo a su terreno, al territorio que conoce bien la publicidad, internet, los conflictos de género o las crisis sociales y económicas de los últimos veinte años.

Familias de Cereal tiene mucho de tradición pero llevada a los miedos contemporáneos. Un adolescente consigue alterar el probable final de su familia con ayuda de una cámara. Un matrimonio pide ayuda a los cartoneros de las calles de Buenos Aires, para curar los terrores irracionales de su hijo. Un joven técnico se adentra en una tragedia familiar al recuperar el disco duro de un adolescente muerto. La historia de una familia de gordos que quieren dejar de serlo. Un homenaje a los animales imaginarios de Borges y Kafka a través de un padre loco. Cinco ancianas que descubren en Internet el oscuro secreto de la inmortalidad. Familias salvajes, en proceso de disolución. Infancias rotas y el tránsito feroz a la adolescencia. Adultos con crisis existenciales y ancianos combatiendo en la recta final.

Familias de Cereal es un libro que fascina de principio a fin. Descubrimos a Tomás Sánchez Bellocchio como uno de los herederos de maestros como . Más que Borgiano, yo lo definiría Cortazariano. Juega muy bien con las situaciones, se percibe su conocimiento del lenguaje publicitario, pequeños golpes que uno detrás de otro nos atrapan contando una historia. Estamos no ante un gran escritor, sino ante un gran con mayúsculas. Por edad no pude conocer en persona a Cortázar, pero he conocido a Sánchez Bellocchio y va a dar mucho que hablar. No les dejarán indiferentes estas Familias de cereal.

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