Contarlo para no olvidar de Mónica G. Prieto y Maruja Torres

Dos generaciones de mujeres en el y en el conflicto

Por Gemma Juan Giner.

Siempre me ha gustado leer literatura escrita por mujeres. Esta vez ha sido “Contarlo para no olvidar” de y Maruja Torres. Dos mujeres a las que admiro por su trabajo, por su lucha, por su constancia y por su gran carácter.

En este pequeño libro, ambas reporteras, mediante una agradable conversación, discuten sobre periodismo, feminismo y transformación social. Anécdotas machistas que han tenido que aguantar a lo largo de su carrera en la cual tienen que trabajar más y demostrar el doble por el simple hecho de ser mujeres.

A lo largo de 144 páginas ambas recuerdan sus primeras crónicas, dan una mirada histórica al mundo árabe, hablan de los cambios en la prensa, del machismo en la redacción y de su pasión por contar el mundo. ¿Cuál es el contrato del periodista con el lector? ¿Y la responsabilidad de los
medios? ¿Se está banalizando la información? Maruja Torres y Mónica G. Prieto profundizan sobre estas preguntas con una visión crítica y honesta, en una conversación con momentos de humor, de enfado y de esperanza.
Reconozco que en muchas páginas se me han puesto los pelos de punta ya que ambas periodistas han vivido cosas increíbles y admirables en las diferentes guerras que les ha tocado cubrir. Periodistas de pura raza que han estado al borde de la muerte en diferentes ocasiones.

Mónica G. Prieto define a Maruja Torres como el ejemplo de mujer transgresora, profesional libre y sin complejos, alejada de todo convencionalismo en un mundo dominado por los hombres. Por su
parte, Torres dice que Prieto Tiene la esencia de la reportera que ella misma querría haber sido: una periodista especializada en los conflictos internacionales y que ha observado cómo se desarrolla la Historia ante sus ojos.

Mientras que Torres se decantó 100% por su carrera, Prieto ha sabido combinar hijos y trabajo hasta el punto de llevarse a los niños al lugar de la noticia. La pasión del periodista es algo que se tiene o no se tiene, y ellas rebosan esta pasión por querer contar lo que está pasando. Dos mujeres que han hecho, y siguen haciendo historia. Para mí es algo admirable leer cómo Maruja Torres ha pasado tantas penurias y cómo ha ido evolucionando y luchando por lo que quería: hacer buen periodismo, que por desgracia, escasea cada vez más. Ella mismo lo cuenta en la novela: cómo han cambiado los reportajes de los domingos en El País. El periodismo ha cambiado y la sociedad ha cambiado y ya es poca la gente que aprecia un reportaje de calidad como los que escriben ambas reporteras.

Maruja Torres y Mónica G. Prieto pertenecen a distintas generaciones, pero comparten la convicción de que para hacer un verdadero periodismo “hay que leer mucho para conocer los precedentes históricos, las declaraciones de unos y otros, por donde va el cotarro, y llegar allí y mirar como si no supieras nada. Tener una mirada fresca y empezar a comprender para poder
narrar lo que hay más allá de lo evidente con un estilo propio, como explican ambas en el libro.

La necesidad de saber, de saber más. Ambas han sido grandes lectoras antes de escribir y el resultado es evidente. Fantástico. Y seguro que ambas tienen cientos de historias en sus cajones que no han podido publicar. Yo, con este libro, me he quedado con muchas ganas de saber más, porque
con ellas exprimes conocimiento, sabiduría, historia.

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