Humo Ep, llega Múnich 72

Debut de Múnich 72

Por Sandro Maciá

Está en el aire, en el ambiente… ¿Será que se acerca la noche de San Juan y sus hogueras? ¿Puede que el famoso síndrome del “burn-out” que muchos sufren en su trabajo haya terminado convirtiéndose en un síntoma más físico que psicológico? ¿Se nos estará disparando el reloj y el cambio climático avanza a marchas forzadas, atravesando estaciones y temporadas, para empezar a hacer de nuestro planeta un épico asadero? No, queridos agoreros. La irrupción del ahumado olor que empezáis a sentir desde hace escasas líneas se debe –y se deberá- a que llega, desde La Alcarria y con una fogosidad que bien podría hacer arder al tímpano más exigente, lo nuevo de Flor y Nata Records: Ep, el debut de Múnich 72.

Gracias al sello, que mantiene firme su mástil y no cesa en seguir ondeando la bandera de la emergencia sonora y del resurgir de los sonidos frescos que tanto empezaban a extrañarse en algunos circuitos musicales, el gaseoso elemento se nos presenta ahora, a las puertas del verano, con la gran alegría de no andar precedido por trágicas prácticas humanas ni por protagonizar desgracias ajenas en bosque y montañas, es decir, que llega con el único afán de propagarse musicalmente y de lograr que cada inhalación que hagamos sea una punzante dosis de la distorsionada vanguardia propuesta por Javi (batería), MDN (guitarra y voz), Olga (bajo) y –aunque, de momento, sólo en algunos directos- Barra (guitarra y coros), componentes de la banda en cuestión.

Bueno, una dosis… por ser prudentes, pues cuatro son las profundas bocanadas de ahumados temas que podemos disfrutar en este debut de Múnich 72, grabado en Main Track Studio (Alovera, Guadalajara) y cuya estética retro- salta de un adorable y cuidado formato físico –cd y carátula handmade- hasta los propios sonidos de sus cortes, que tampoco se quedan cortos en cuanto a amplitud y envoltura -¡qué viva la distorsión y la psicodelia modulada!-, ni en lo que se refiere a matices heredados de influencias tan diversas como Bowie, The Cure, Radio Futura o Los , entre otras.

¿Será ese cúmulo de referencias bebidas por la banda lo que lleva a que “El puente que sedujo a la suicida” comience con una actitud rockera para, después, ganar en contundencia poprockera con su coreado estribillo? ¿Puede que esto también haya sido la razón de que las tormentosas palabras de MDN en “Llueve en mí” tengan ese respaldo de arpegios y esos potentes momentos de distorsión en sus partes principales? ¿Podríamos decir que estamos ante un “smithniano” track cuando nos situamos frente a “A cada uno su cruz” y nos envuelven sus cuerdas de pop noventero, vibrando entre impetuosas y decididas voces? ¿Sería posible tomar a “Puesta en escena” como un hilo conductor entre los ritmos y las canallas letras y entonaciones de Radio Futura y la fuerza de actuales bandas que basculan entre el softpunk y el shoegaze?

Sí, sí, y otra vez sí. Sin duda. Todas las cuestiones anteriores encuentran respuesta afirmativa en Humo, un título que, una vez escuchado el disco, adquiere un significado verdaderamente identificativo, pues este elemento resulta tan envolvente, aparentemente efímero –repito: aparentemente- y cambiante como las canciones de Múnich 72.

Si aquellas olimpiadas se celebraran hoy, sonarían así. A lo Múnich, que no a lo Munchen.

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