Lady Lillian La mirada


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de Lady Lillian

Por Sandro Maciá

A un punto fijo, a otra persona, al infinito, al horizonte, al vacío, arriba, abajo, al lado que queramos, a quien prefiramos, a aquello que nos atraiga –o distraiga-, al entorno, a uno mismo…  Que mirar es tan libre como lo es la acción de decidir hacia dónde hacerlo, es algo que la mayoría de nosotros, gracias a nuestro complejo sistema de visión, cargado de cientos de nervios, capas y sensores de los más diversos tamaños, sabemos. Cierto. Pero, ¿ a que no sabían ustedes que, más allá de esto, hay miradas capaces de transgredir cualquier sentido y de apoderarse de uno mismo sin necesidad de entrar en contacto visual directo?

Pues sí. Es así. Y créanme que entiendo su sorpresa al verme soltar tal afirmación, pero, ¡ah!, eso es porque aún no han sido alcanzados por una mirada que, en vez de verse, se escucha; una mirada que, en lugar de cruzarse en nuestro campo de visión, se cuela en nuestros tímpanos; una mirada que llega en forma de disco y sobre la que confluyen cinco razones de peso para no tener vergüenza al ser atravesados por ella; una mirada que es, en realidad, La Mirada, y que, bajo este título, se clava en nosotros en forma de un Ep firmado Lady Lillian y editado por Flor y Nata Records hace apenas un mes.

Fruto de la inquietud de Rafa Calatayud –autor de varios ep’s autoeditados con su anterior grupo, Mr. Butterfly, y  colaborador de algunas bandas de la escena valenciana y tarraconense (Radar, Miquel Vilella…)- y de su necesidad por compartir ahora su lado más personal como Lady Lillian, La Mirada, como ya avanzábamos, se sale de todo campo de visión para conquistar otro terreno, el de los sonidos, donde el citado músico se vale de la incomparable compañía de Xavier Carbonell y Diego García para ofrecer al oyente cinco canciones de melodías rápidas y directas. Cinco cortes que configuran un tracklist variado en cuanto a letras –a veces de aires cotidianos, a veces de estilo más reflexivo y original- y coherente en cuanto ritmos, ya que en ningún momento se pierde la enérgica perspectiva - que da vida al disco.

Así se puede ver, concretamente,  en la rabiosa Cirugía, donde la voz de Rafa se abre paso poco a poco entre las distorsiones que, posteriormente, le sirven de respaldo para reivindicar el valor de lo perdido; en la sentida Frío, que no pierde fuelle en su fuerza –atención al ritmo, pegadizo de principio a fin- pero sí anima a dejarnos llevar por la nostalgia de aquello que se va deshaciendo sin remedio; en la penetrante Reencuentro -¿cómo resistirse a esas guitarras?-; en la sincera Páginas en blanco, aparentemente calmada pero de estribillo potente, como merece su letra de reconocimiento y disculpa al tiempo y la persona que quedó atrás; y en la gloriosa Film, perfecta oda a la superación de obstáculos con una melodía y una letra que engancha hasta el punto de no querer que termine para poder seguir recorriendo versos junto a Bonnie and Clyde o Ana y Otto y mantenernos vivos entre referencias a películas que marcaron generaciones.

Además de todo lo anterior, no menos importante resulta recordar que en La Mirada –grabado y masterizado por Xavi Moreno en los estudios EQ (Vila-seca)- puede palparse esa esencia que viene dada por las influencias que La Habitación Roja, Teenage Fanclub o Cooper han supuesto para Lady Lillian –nombre escogido, por cierto, como homenaje a la dramaturga Lillian Helman, gran reivindicadora frente a las desigualdades entre sexos y colectivos.

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