Los esclavos de la soledad de Patrick Hamilton

Recordando un referente de la literatura inglesa de los años 30

Por Rubén Olivares

El mundo literario está lleno de escritores injustamente olvidados que permanecen ocultos a los lectores. Aparecen y desaparecen del primer plano, cayendo en un extraño silencio del que ocasionalmente son rescatados por alguna editorial que decide apostar por figuras consagradas, ofreciendo la oportunidad de acercarse a escritores de una honda humanidad y elegante prosa.

El caso de Patrick es paradigmático. Consolidado como un referente de la literatura inglesa de los años 30, acabó siendo olvidado por los lectores y la crítica, pese a ser el autor de obras teatrales tan carismáticas como La soga (1929), que sería adaptada al cine por Alfred Hitchcock o Luz de gas (1938). Su obra literaria evoca lejanamente a Oscar Wilde, por la precisión que ambos muestran a la hora de ordenar el argumento narrativo de sus historias. Tanto historia como estilo quedan perfectamente armonizados con los personajes de la misma, para dar como resultado un libro que se lee y disfruta con facilidad.

Los esclavos de la soledad evocan lejanamente, por su estructura, personajes y contexto en el que se desarrolla (Inglaterra durante la ) a La colmena de Cela. En ambas obras encontramos un grupo variopinto de personajes desfavorecidos que luchan por sobrevivir en un entorno hostil, en el que sobrevivir al día a día y al hastío se convierten en el motor de las vidas de sus personajes, aunque la temática, la estructura y la narrativa de ambos autores son diametralmente distintas y es probable que al lector de Cela no acabe de convencerle el paralelismo trazado con Hamilton.

En Los esclavos de la soledad, Hamilton nos desgrana la trama de estos personajes siguiendo una estructura clásica, centrada en la voz en tercera persona que nos conduce a lo largo de la historia de su protagonista, la señorita Roach, mujer soltera de 39 años que trabaja como editora en y que alterna su trabajo con una anodina vida en la casa de huéspedes en la que vive, mientras reflexiona sobre las oportunidades perdidas de establecer una familia. La monótona y solitaria vida de Roach es el centro temático de esta obra, a lo largo de la cual se unirán numerosos personajes que, como Roach, buscan un listón al que aferrarse para mantenerse a flote en el mar de soledad y monotonía en el que se ha convertido la vida en durante la guerra.

Ambientada en la Inglaterra de la II Guerra Mundial, la acción principal del libro transcurre alrededor de una casa de huéspedes donde conviven un grupo de mujeres de más de 60 años, la señorita Roach, el señor Thwaites y el misterioso señor Prest. Su vida transcurre en torno a las horas que comparten en el comedor y las sobremesas vespertinas en las que los huéspedes conforman un retrato de las costumbres inglesas de la época, alternando entre la más exquisita cortesía y la despiadada hipocresía, fruto de la tensión que la convivencia forzada de estos personajes genera en su día a día. No obstante, esta rutinaria convivencia se romperá con la llegada de dos misteriosos personajes, un alocado teniente estadounidense de las fuerzas áreas y una joven alemana, Vicki, que irrumpen como un vendaval en la vida de Roach.

Al lector le tocará, pues, resolver el resultado que la irrupción de estos personajes acarrean en la vida de Roach, entretenido e intrigante eje que mantendrá enganchado hasta el final a quien se acerque a este libro.

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