Memorias de dos jóvenes esposas de Honoré de Balzac

“Querida cervatilla…”

Por Ana Olivares

Esta semana recuperamos un clásico del XIX de mano del mismísimo , (1841). Esta novela epistolar triunfó en su propia época, como la mayoría de las obras de este prolífico escritor nacido en Tours en 1799. Desde que escribió su primera novela, Les Chouans, en 1829, se convirtió en uno de los autores más famosos del momento. Era burgués (como la mayoría de los escritores de dicho siglo) y eso le permitió licenciarse en Derecho y después, trasladarse a París para dedicarse por entero a su verdadera vocación. En 1850, cinco meses después de haber contraído matrimonio con la condesa Ewelina Hańska, murió. Durante su funeral fue homenajeado por su amigo y admirador Víctor Hugo.

No es difícil imaginar cuanto ingenio y buena prosa encierran sus escritos. Además, su posición social condiciona la obra que nos aguarda. Nadie mejor que él para inmortalizar el lujo, el fastuoso protocolo de las clases altas y la mentalidad de la sociedad de la época.

Nuestras protagonistas son Renée de Maucombe y Louise de Chaulieu. Jóvenes e íntimas amigas que deben separarse tras abandonar el convento de Blois. Pero prometen no perder el contacto e inician una correspondencia en la que narran las sensaciones que las abordan durante su nueva vida fuera. Louise vuelve a París, donde la espera su familia acomodada y al fin conocerá la vida mundana de la capital y el amor novelesco-o eso cree ella- con un noble español desterrado. Por otro lado, los orígenes humildes de Renée la obligan a regresar a su austera vida de provincias, resignada a un matrimonio al parecer de conveniencia.

Mientras Louise goza de su rutina burguesa en París elaborándose un armario digno de una señorita, presentándose en sociedad y participando en un sinfín de actos propios de su status social; Renée intenta complacerse de su apacible pero difícil vida en la campiña aspirando a labrarse una vida desde el sacrificio y el trabajo duro. Pese a ello, no desaprovechará los contactos de su amiga para posicionar a su marido en la vida política del país. Ella es prudente, se concentra en formar una familia y en avanzar paso a paso conforme a sus convicciones; con una dedicación abnegada que finalmente la lleva a mejorar sus expectativas de vida. Sin embargo, Louise es caprichosa, insaciable e inteligente, relata sus aventuras y desventuras de una forma pasional; se deja llevar por sus sentimientos, cree verdaderamente en el amor y a pesar de que le atormenta el hecho de acercarse a la treintena sin haber sido madre prefiere seguir siendo fiel a sus deseos que enfrentarse a una realidad demasiado dolorosa.

En ocasiones asistimos a diálogos introspectivos acerca de la propia existencia. Y aunque pueda parecer una prosa artificiosa, la sensibilidad de Honoré de Balzac unida a un argumento basado en el concepto femenino de dos realidades tan dispares representa todo un estudio histórico y sociológico acerca de la importancia que tuvo el papel de la mujer en los distintos ámbitos de la sociedad del siglo XIX.

Quizá esta interesante visión femenina de dicho autor esté inspirada en sus propias observaciones o experiencias con las mujeres de su época. Ambas mujeres son extraordinarias y la resolución de sus destinos es secundaria teniendo en cuenta que nos mostrarán el verdadero sentido de la amistad.

Toda una delicia literaria reservada para los amantes de los clásicos.

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