Un día en Aberdeen, de Joan Villalonga

vilallonga_gJoan Villalonga, calidez coral

Por Sandro Maciá

Probablemente, si hace unos años me hubiesen preguntado por mi lista de lugares favoritos, pocas habrían sido las notas que hicieran referencia a lugares de clima frío. Pocos, o ninguno, pues cuando uno es de sangre caliente y se acostumbra al buen tiempo de “la terreta” –conocida así Alicante y sus alrededores entre sus habitantes-, mucho tienen que cambiar las cosas para fijarse en otros enclaves del planeta donde, para salir a la calle, uno tenga que ponerse más de dos o tres mangas…

Pero, claro, he ahí la puntualización: “hace unos años”. Ya que ahora, si tuviera que replantearme mis gustos geográficos o adentrarme en la difícil cuestión de escoger nuevos lugares que visitar, mi opinión pasaría por destacar una ciudad que, aun teniendo poco de calurosa, lleva días antojándoseme como  el sitio ideal para pasar un día: . ¿Me habré vuelto menos cosmopolita? ¿Empieza a tirarme el frío escocés? No, lo que me lleva a tal estado es la incontrolable empatía que he generado con el trabajo que hoy nos ocupa, un disco de íntimos versos y personales ritmos, un cd de cinco cortes que lleva la firma de un artista ya conocido por los aquí presentes tras seguirle la pista como parte de proyectos como Four on Six ( Blues en catalán) y TanStuPids (grupo de power en formato piano-band) y que, respondiendo al nombre de Joan Villalonga, lleva por título “Un día en Aberdeen” (Flor y Nata Records, 2017).

Siendo su primer trabajo oficial en solitario, lo nuevo de Joan Villalonga se nos presenta como un disco hecho con cariño, con dedicación y –¡atención!- con muchas colaboraciones, pues si por algo destaca este trabajo es por un carácter coral que resulta  palpable tanto en las estructuras de las canciones como en el desarrollo de las mismas. Un carácter que viene dado, precisamente, por el variopinto ejército que Villalonga ha sabido crear, fila a fila, hasta contar con el impresionante elenco formado por los sintes de Luis Cháfer (Red Tree, Grup d’Autoajuda, Miss Black Emotion) y Alberto Lucendo (Sacromonte)  -quien también aporta guitarras junto a Gavin Brenes (Montefuji)- , la batería de Tico Porcar  (TanStuPids), el bajo de Diego Barberà (TanStuPids), las voces (y versos) de Victor Ballester (DeBigote) y Félix Gimeno (Sanchez), el fiscorno de Pau Valls (La Ranamanca), los arreglos de cuerda de Xavi Muñoz (Dorian Wood, Laetitia Sadier, Alberto Montero) y los violines y violonchelos de los hermanos Lluïsa y Victor Ros.

¿Cómo iba a salir mal este periplo por Aberdeen con semejante ayuda? Imposible, como bien atestiguan sus cinco composiciones de estilo pop e indie, todas ellas  basadas en una experimentación sonora marcada por la intimidad de un músico que ahora se lanza a compartir con nosotros la inspiración que encuentra en aquellos lugares recorridos junto a su pareja, como es el caso de la ya nombrada localidad escocesa, París y Menorca.

Grabado en Rockaway Estudios y producido por Alberto Lucendo, Joan Villalonga innova en Un día en Aberdeen con su reestreno en el arte de las cuerdas, tarea que nada mal se le da aun habiendo dedicado su talento al piano estos años atrás y a la que seguro que le ha tomado el gusto después haber parido temas como el homónimo corte inaugural –marcados compases y teclas y cuerdas se unen entre letras de sensible tono y contenido (“busca la vida en cada rincón / no pierdas la razón”)-, el poprockero Aquí y Ahora –de potente estribillo sin recurrir al estruendo, usando la fuerza en el ritmo pero manteniendo la línea cercana e intimista del resto de tracklist-, el sigiloso Busquemos –de tranquilo comienzo, con violines que dan paso a la electricidad de unas cuerdas que luego se entrelazan con sonidos de sinte-, la penúltima Nada es nada –amplia desde su inicio, con roqueros toques en la voz invitada de Víctor Ballester y en las punzantes guitarras- y la suave El mundo puede esperar –preciosa, sencillamente, preciosa, tanto por su ritmo como por su letra, dulcemente acompañada por un elaborado fondo de cuerda, entre otros instrumentos-.

Disco propio, disco auténtico. Joan Villalonga sabe cómo alegrarnos el frío mes de febrero con un bonito trabajo que, además, cuenta con portada del polifacético Victor Ballester.

 

 

Be Sociable, Share!


Deja un comentario

SEO Powered by Platinum SEO from Techblissonline