El cuaderno prohibido de Alba de Céspedes

 

Vivir para los demás eternamente

Por Vanessa Díez

Anoche sentí placer al recorrer mi cuerpo el agua caliente. Llevábamos un tiempo sin calentador y metidos ya en mitad de noviembre era toda una osadía tomar una ducha fría. La segunda opción era calentar un par de ollas de agua, una para la cabeza y otra para el cuerpo. Distintos imprevistos provocaron el tener que aplazar el del calentador para más adelante. Primero no hacía frío, en septiembre la ducha fría en levante puede ser llevadera. Después se miró un calentador de segunda mano y mi pareja intentó instalarlo, cosa que no llegó a suceder. Allí quedó agujero y calentador sin instalar. Finalmente ante el miedo de que aquel no funcionara durante mucho tiempo decidí comprar uno nuevo, aunque eléctrico,  terminé llamando al fontanero.

¿Nos permitimos ser felices? ¿O postergamos el placer para más tarde? Pensamos quizá demasiado a largo plazo. Antes existía la costumbre entre las parejas de novios de al llegar la boda tener además piso comprado con hipoteca y todo equipado, muebles y eléctrodomésticos. Como decía el poema de E. Boix ( inspirado en “Las verdes praderas” de Garci) viviendo la vida a plazos. No se pensaba si podrían pagarlo, quizá uno caería enfermo, quizá ella querría cuidar a los hijos. Valeria los cuidó sí, en cuanto crecieron se permitió trabajar, era por necesidad. Los hijos suelen ser la carta del tiempo, más para una , pero cuando llega la época de cambio, que llega, y ella se da cuenta que ha dejado pasar el tiempo sin pensar en ella ¿qué queda?

Valeria decide comprarse un cuaderno aunque sabe que no es posible. Lo esconde desde el primer momento y sigue escondiéndolo en casa de cada ser querido. Hasta ese momento no era consciente de lo que sucedía entre aquellas paredes, pues le quitaba importancia y lo terminaba olvidando.

A partir de aquellas páginas fue soltando sus miedos, aquello que le hacía sentir cada cambio. A ella no le era fácil afrontar que su no quisiera seguir sus pasos con un matrimonio decente y unos hijos. Su era una mujer liberada que pensaba por sí misma y no quería que otros tomaran las riendas de su vida, quería que sus errores fueran tan sólo suyos. Su no quería repetir la vida de escasez y sacrificio que le había visto vivir a su madre. La cual después de llegar de la oficina todavía hacía la cena y servía a marido e hijos. Acostándose tarde en muchas ocasiones con los últimos remiendos.

El cambio generacional entre madre e hija nos lleva a través del libro. La madre escandalizada primero calla y después superada por los acontecimientos consiente. Es difícil para Valeria soportar que lleven a su hija entre lenguas al ir con un hombre casado e incluso su hijo es uno de los más críticos con su propia hermana, la madre como siempre estará en medio de su batalla para recoger los restos.

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