La torre de ébano de John Fowles

Sus personajes se mueven en una atmósfera particular gracias a sus descripciones.

Por Rubén J. Olivares

Cuando empecé a leer “” y descubrí que era un conjunto de cinco relatos – una novela breve y cuatro cuentos – se dibujó lentamente una mueca de sonrisa que despertó aún más mi interés por su lectura, pues sabía que este libro iba a poner a prueba la capacidad narrativa de su autor y su originalidad.

Fowles es un autor consagrado dentro de la literatura anglosajona que cuenta en su currículum con una extensa y variada obra que ha sabido captar la esencia de los gustos literarios del lector del s. XX. Se le podría considerar como uno de los creadores de la figura del psicho-killer en serie (“El coleccionista”), ha tocado géneros como las novelas de aprendizaje desde una perspectiva mística (“El mago”) convirtiéndola en un referente para la generación hippy de los 60, siendo capaz de adentrarse en el convulso entorno de las novelas posmodernas, (“La mujer del teniente francés”), además de escribir novelas con un peculiar prisma sexual (“Manitssa”) y mezclar relatos históricos con la ciencia ficción (“Capricho”). En las pocas entrevistas que Fowles dio en su vida siempre dejó claro que era un tipo bastante excéntrico, enamorado de la naturaleza y enemigo acérrimo del mundo académico. Quizás los únicos “intelectuales” a los que llegaba a respetar eran los lectores.

La torre de ébano no es una de las mejoras obras de Fowles, pero si constituye el mejor exponente para acercarse al talento de este autor y navegar por la temática que marcó sus obras, conocer su estilo narrativo, plagado de punzantes diálogos que retratan el perfil psicológico de sus personajes y el cuidado detalle en las descripciones del entorno en el que se mueven sus personajes, con las que consigue recrear una atmósfera particular en cada uno de sus relatos, adentrándonos más en la historia. Este compendio de relatos se inicia con la novela corta – o relato extenso- que da título a la obra “La torre de ébano” y que fue llevada a la televisión por la BBC. En este primer relato conoceremos la historia de un joven biógrafo, David Williams, que ha ido a pasar una temporada junto al autoexiliado y soberbio pintor inglés Henry Breasley, afincado en la campiña francesa. Pero como ocurre en este tipo de viajes, el propósito inicial a menudo queda truncado por los acontecimientos que marcan el desarrollo de este encuentro, derivando en una historia de atracción vetada para un joven casado, que marcará al mismo y para quien volver a la “normalidad” de su vida no será lo mismo.

El primero de los relatos breves “Eludic” es presentado como una traducción de un relato medieval en el que conoceremos, en apariencia, la historia de las aventuras de un prototípico caballero medieval y su relación con un triángulo amoroso entre su mujer y su amante (desconocedoras ambas de la existencia de la una y la otra) que podría ser más la historia de estas dos mujeres, por el protagonismo que ambas tienen en el relato. En “El pobre Koko” un maduro crítico literario tendrá que enfrentarse a un joven ladrón revolucionario y crítico literario con el que entablará una curiosa lucha generacional dialéctica y moral. “El enigma” es la historia de un parlamentario de éxito que ha desaparecido y al que debe encontrar un detective al que se le asigna el caso, aunque, sin ánimo de hacer spoiler lo mejor del relato es su narrativa. El último de los relatos, “La nube”, es quizás el más desconcertante de los relatos que componen la obra y que dejaré a los lectores que juzguen por sí mismos.

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