Las Chillers estrenan Carretera de Levante


Poder femenino más allá del escenario

Por Sandro Maciá

¿Qué pasa cuando mandamos a la mierda el “postureo”? ¿Y cuando dejamos que los “guilty pleasures” salgan a la luz y no nos avergüencen por no ser del todo acordes a lo que se espera de nosotros? Muy sencillo: que empezamos a disfrutar de lo que de verdad nos gusta y pasamos de arrastrar los kilos que nos echamos encima a base de ridículos prejuicios. Así de claro, bonito y directo.

Y, si no, pregúntenle a cualquier fan de –entre los que un servidor se incluye, de ahí mi conocimiento de causa-, y verán como, lejos de tener la sensación de ser reprendidos con metafóricos argumentos, acaban por unirse a esa parte de la población que colgó su miedo en un perchero –o lo metió en un armario o un cajón- para flipar y rozar el estado de felicidad casi catatónica en cada concierto de Rocío (Voz), Laura (Guitarra y Voz), Espe (Guitarra y Voz), Adela (Teclados), Belén (Bajo) y Ana (Batería), en cada parada que estas amigas hicieron por la ancha y larga geografía española hasta el día de hoy, momento en el que, aún cerrando gira, dejan un regalazo: la publicación del Ep “Carretera de Levante” (2018), para demostrar que, como ya dijimos en este webzine, siguen perpetuando su oda a la cultura del temazo, salvando un panorama donde las remezclas de los pinchadiscos parecían ser la única vía de escape a las bandas tributo, y recuperando temas de Cecilia, Fabio McNamara, Rebeca, Alaska, Camela, Las Grecas, Rocío Jurado, Mecano, Marta Sánchez, Mónica Naranjo y de otros tantos…

Compuesto por tres covers más que representativas de cada show que han ofrecido a lo largo de las más de 40 fechas realizadas –Duro de pelar, Mujer contra mujer, Bailando- y el tema propio que ya firmaron de su puño y letra meses atrás –Siempre juntas-, Carretera de Levante es, en sí mismo, un punto y seguido en la carrera de Las Chillers. Un escalón a partir del cual seguir subiendo sin olvidar a su público. Un ejemplo de que la arriesgada valentía de editar un directo tan grandioso como el que dieron en el benidormense Low de 2018 no les ha impedido lanzar un trabajo que, sin ser cualitativamente excelente –como todo directo que se precie-, llega a emocionar por su honestidad y sinceridad, evocando esas sensaciones y recuerdos vividos a pie de escenario y recreando en la memoria de los “chilliebers” ese apasionado disfrute por la música pura, salvaje, cruda y auténtica.

¿Acaso no reside ahí la virtud de la música como arte? Sin duda, y Las Chillers han hecho gala de ese concepto en cada entrega –ya sea en directo o en lo que se refiere al estrenado Ep- de su talento, sirviendo en bandeja unas canciones que a todos nos llevan, sin complejo alguno, a honrar a cualquier sonido digno de recrear sentimientos. Unas canciones que, si bien en cada cita han ido mejorando -háganme caso, estas chicas, que siempre valieron su peso en oro, han sabido hacer de su paso por las tablas de cada escenario una escuela donde han progresado muchísimo-, quedan para la posteridad en forma de obra digital gracias a las mezclas de Carlos Grimaldi, a la portada de Fernando Tonic y a la fotografía de Aida Cordero.

Un bonito recuerdo, vaya, que no deja de dar fe de que, como ellas mismas dicen, el fenómeno Chillers “ha logrado unir en tan solo cuatro años de vida: amateurismo y grandeza, alta y baja cultura, hedonismo y mensaje conformando un discurso que es pleno siglo XXI”.

Be Sociable, Share!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SEO Powered by Platinum SEO from Techblissonline