Ought y su nuevo Desire


y su reinterpretación de

Por Sandro Maciá

La originalidad de algunos hallazgos puede ser directamente proporcional a la crueldad que supone no compartirlos. Y no, no me refiero a aquel Dj que tuvo a bien empezar a pinchar “La mujer de verde” en sus sesiones y que acabó por desatar una incompresible fiebre hacia el susodicho tema, empalagando tracklists y haciendo que –por mucho amor que le tenga uno a Izal- las festivas vibraciones de la pista de baile pasen por congelarse en unos tres minutos de aborrecidos versos y de coreadas estrofas por parte de quien, con tres copas de más, cree saberse cada palabra de la canción…

No, amigos. No es este tipo de “buenas nuevas” –bíblicamente hablando- lo que supone un atentado contra el buen gusto en el caso de ser guardado para uno mismo. Sean “biempensados”, pues si de descubrimientos obligatoriamente confesables hablamos, lo que este último mes del verano nos fuerza a proclamar es la original –y bendita- ocurrencia que han tenido los cuatro componentes de Ought para dar una vuelta más, si cabe, a su exitoso Room inside the world (Merge Records, 2018), sucesor de sus ya conocidos More than Any Other Day (Constellation Records, 2014) y Sun Coming Down (Constellation Records, 2015).

Una idea, la de estos jóvenes de Montreal, que pasa por proyectar su talento de lo particular a lo general mediante la redimensión de uno de sus temas más aclamados, Desire, de una manera aparentemente tan lógica como creativa: ofreciendo cuatro versiones inéditas del track, cuatro muestras –firmadas por cada miembro de la banda– de amplificación, simplificación, complicación y síntesis de una composición que, aun variando en su forma, conserva su esencia electrónicamente pop.

Todo un reto, sí, pero un reto que no deja de lado las notas progresivas ni la experimentación sonora que ha ido encumbrando cada corte de su Room inside the world. Nada más lejos de la realidad, ya que este desafío, en lugar de apartarnos de las estructuras propias del grupo, nos lleva a poder disfrutar de Desire desde una perspectiva ambiental y marcadamente relajada, incluso sin voz, -pero con palmas incluidas–, en la versión DJ Hollywood Sunset on Sunset 1/2” Nails Megamix de Keen-; desde un prisma más oscuro que la composición original, en el Black River Remix de May-; con ritmos más marcados y bases redundantes, como atestigua Dub, la reinterpretación de Stidworthy; o con la cercanía y calidez que transmite cada verso, pausado y melódico, en la propuesta de Darcy, que lleva por título 2 Nights Alone Version.

Cuatro nuevas experiencias que se suman a las ya presentadas en cada una de las nueve canciones que Room inside the world ofrecía inicialmente. Cuatro razones más para entender el porqué de calificar a Ought como una banda que puede presumir de estilo y del manejo del contraste como seña de identidad. Cuatro motivos para creer en que el ser humano, cuando quiere, no se limita a legar su obra sin dotarla de la vida que le confiere el ser revisada…

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