El tiempo regalado de Andrea Köhler

O lo que ocurre mientras estamos esperando

Por Eduardo Boix

Perdemos el en cosas superfluas. Vivimos con la sensación de no disfrutar al máximo el momento presente. La vida es un continuo ir y venir de instantes que se apagan en cada momento. Existe una palabra alemana que define muy bien el que compartimos, zeit. Nosotros, sin embargo, pasamos el día desesperados.

A lo largo de la historia de la filosofía, el tiempo, ha sido pieza clave en cada idea de los pensadores de todas las épocas. Los filósofos son seres que observan la vida y analizan el trascurso. No existe la palabra aburrimiento en su vocabulario. El filósofo es el encargado de poner contenido al tiempo que nos regalan.
es una crónica punzante de cómo dejamos pasar la vida esperando. La impaciencia es el mal más grande del siglo XXI. Muchas de las cosas que nos pasan, son debidas a nuestra falta de paciencia. No sabemos estar quietos y mucho menos observar. Vemos como trascurre la vida, de la misma manera que miran las vacas al tren pasar. Es muy triste este nivel de pasotismo que hemos alcanzado en la sociedad más comunicada de la historia. Internet en parte tiene culpa de esto. Hemos anulado paulatinamente nuestra esencia en pro de las corporaciones y el capitalismo. Nos escondemos detrás de pantallas, niks y avatares para no ser juzgados por nuestros semejantes, si perdemos el tiempo o no. La red de redes ha dado paso a otra expresión utilizada procrastinación. Es sencillamente posponer actividades que debemos realizar, por otras más agradables. Nos pasamos la vida procrastinando, todos, en muchos ámbitos de la vida y dejamos pasar lo necesario, la importancia la damos cada uno a lo que considera.

El tiempo regalado de es una reflexión profunda sobre la espera en los distintos ámbitos de la vida. El amor, el trabajo, la enfermedad. A base de reflexiones, aforismos y citas literarias, Köhler, analiza como nos ha influenciado la espera y como nos condiciona en estos tiempos de prisas. En un periodo corto de tiempo, todo se ha acelerado de forma vertiginosa. No compartimos el tiempo con nuestros semejantes y rara vez dejamos tiempo para nosotros. ¿Alguien nos azuza para que vayamos más deprisa? No, el problema es que nosotros mismos nos creamos responsabilidades que no nos corresponden. La sociedad capitalista nos condiciona, creándonos necesidades que no precisamos. Coches más grandes, casas más lujosas, productos que no acabamos de utilizar porque no tenemos tiempo para ello. Al final es la pescadilla que se muerde la cola. Compramos tanto para acumular. ¿Qué necesidad tenemos de vivir vidas que no nos corresponden? A veces acabamos en una cueva oscura de la que no podemos salir, influenciados la mayoría de veces por la sociedad que nos ampara. ¿Por qué nos ocurre esto? Por el miedo al rechazo. Somos seres sociables que si no somos admitidos acabamos en un estado depresivo permanente.

El capitalismo es como una secta que si no sigues sus preceptos te envía “a galeras”. El tiempo libre es todo lo contrario a esto. Cada cual debe saber administrar su tiempo y su espacio en búsqueda de momentos felices. La sociedad debería ir encaminada a que el ser tiene que ser feliz, sin más artificios que la felicidad pura y dura. Porque a eso hemos venido a este mundo, a ser felices. A disfrutar de cada instante. Como dijo John Lennon en la canción Beautiful boy: La vida es aquello que nos va sucediendo mientras nos empeñamos en hacer otros planes. Gocemos si más. Con ese tiempo regalado que nos ha sido concedido.

Be Sociable, Share!


Los comentarios están cerrados.

SEO Powered by Platinum SEO from Techblissonline