Tívoli, nuevo disco de The Traveling Zoo

Pasen y vean: nos espera en

Por Sandro Maciá

Ambulante y certero en su posición. ¿Curioso? Pero no imposible, amigos. Al menos, no del todo imposible para aquellos que saben hacer de tan contradictorio concepto un estilo reconocible, para aquellos que pueden permitirse el lujo de autodenominarse de esta nómada manera y no andar sin rumbo fijo –al contrario, una buena trayectoria le avala-, para aquellos que hacen de la evocación de lugares una forma distinta de visitar espacios a través del sonido… En definitiva, para aquellos que le echan narices a la vida y emprenden proyectos como el que hoy diseccionamos: The Traveling Zoo, obra y gracia del artista Fran Elías, quien lideró durante los años 80 la agrupación Modas Clandestinas, al amparo de la cual nacieron los discos Nacida para ser fotografiada (1982, Discos Arrebato), Quitamanchas (1983, Discos Arrebato), Acción (1984, Sociedad Fonográfica Asturiana) y Un beso antiguo (1985, Sociedad Fonográfica Asturiana).

Buena trayectoria, ¿no? Pues ahí es nada, porque tras estos hitos, el gijonense, que además fue compañero de promoción de bandas como Radio Futura o Siniestro Total en la mítica agencia Party. cuenta en su haber musical con otra tanda de tres logros al frente de su peculiar y errante zoo músico-artístico, como es el caso de Homework (2013), Invisible (2014) y Sciencie & Fiction (2016), trabajos previos al que hoy nos ocupa, su más que bien recibido en el panorama “Tívoli” (2017).

Nacido dentro de la prolífica estirpe de publicaciones de The Traveling Zoo, el disco de Fran Elías se presenta como una sucesión de quince cortes que, aún pudiendo desatar sentimientos tan salvajes como la nostalgia y la alegría, se muestran sin jaula alguna, libremente expuestos al público que quiera caer rendido a cada escucha dedicada. Quince canciones que ahora denotan el bilingüismo de su creador al pasar por el filtro del castellano y que no pierden su magnetismo pop, pudiendo ser catalogadas en más de un registro pero difícilmente desvinculadas de esa esencia popera en torno a la que orbitan.

Presentado al estilo de los menús dignos del homónimo local de referencia en Gijón durante décadas, las composiciones del Lp no dejarán a nadie con hambre, permitiendo al cliente desayunar con El niño que fui –cósmico inicio para una pegadiza y rítmica base sobre la que ir empapándonos del positivismo que desprende la idea de comprobar que nuestras decisiones, por incomprensibles que parezcan, pueden ser correctas-, tomar el aperitivo con Tívoli –enérgica y distorsionada explosión desde la primera sacudida a unas cuerdas que respaldan unos versos nostálgicos pero alegres- y degustar un cóctel con El hombre del pelo rojo –de electrónica estructura y crudeza textual a cada palabra que describe la historia de un triste perdedor, paradójicamente reconfortado por unos coros bien silbados y un ritmo de todo menos pesimista-; todo ello sin olvidar que a la hora de la merienda podemos recrearnos en la sexy Mónica o en la poéticamente realista Nunca fuiste Superman, complementos perfectos a la dulce Everything o la rockera 1982.

Junto a estas delicatesen, no menos atractivos sabores nos brindarán temas como Tiernos, Aprende, The Way you’re smiling, Naufragando, Ya se pone el sol, Mucho ruido y pocas nueces, Amor en conserva y Cabo Peñas, piezas que terminan de completar este disco producido, grabado, mezclado y masterizado por Fran Elías, sin obviar la colaboración de Antonio de la Rosa, que se suma al proyecto como ya hizo en su día en Modas Clandestinas.

Una visita al Tívoli del señor Elías les dejará bien saciados, ¡pero con ganas de repetir, seguro!

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