Posted on 11 mayo 2012 by letrasenvena

Por Rubén J. Olivares.
« …Les nuits à bord du Normandie, si belles/La lampe qui repose. Ces petites choses/Me parlent de vous…» Jean Sablon (Ces petites choses)
Leer a Perec es adentrarse en un mundo en el que todo se invierte. En cada una de sus novelas sorprende al lector con una nueva visión, un nuevo giro, un nuevo juego literario con el que nos arrastra a su universo. Experimental, atrevido, curioso y en el mejor sentido de la palabra, un loco, un funambulista de la palabra capaz de equilibrios y proezas literarias a la altura de pocos escritores. Este libro, “Lo infraordinario” es una muestra del mejor Perec, del Perec más experimental, capaz de convertir lo cotidiano, lo que para otros es lo trivial, lo irrelevante en una relato entretenido, coherente que sorprende por lo simple de la temática que narra – sus vivencias, sus recuerdos, nada extraordinarios, comunes a los de cualquier otro – y por la capacidad de transformar algo tan simple, tan insustancial en apariencia, en un relato que atrapa al lector y le permite vivir las calles de la infancia del autor, saborear los platos que Perec nos desgrana en este libro. Con la habilidad de un taxidermista, de un entomólogo, desgrana sin escatimar en detalles cada uno de sus recuerdos, hasta lograr que sintamos que son nuestros.
Un placer, una pequeña joya que atrapará aquellos que conocen a Perec, a aquellos que sienten que la literatura es algo más que palabras, para aquellos que sienten que les quedaría un vacío, un hueco que no sabrían con que rellenar si no tuvieran literatura, sino tuvieran el placer de leer libros como “Lo infraordinario”. Excelente trabajo el de la traductora Mercedes Cebrián para la editorial Impedimenta; después de leer “Un hombre que duerme” y “Lo infraordinario” ambas traducidas al castellano por ella, no imagino leer un libro de Perec traducido por otro. Un libro que todo bibliófilo debería tener en su biblioteca, tanto por la calidad de lo que se esconde entre sus páginas, como por el cuidado y el esmero que Impedimenta ha puesto en su edición.
Posted on 22 abril 2012 by letrasenvena
Por Eduardo Boix
Paul Auster es consciente que ha entrado en la última etapa de su existencia, en el invierno de su vida y lo relata con la maestría que le caracteriza. Narrada en segunda persona del singular, Diario de invierno, es una novela poliédrica donde el Autor Neoyorkino hace un repaso de su vida contando los que él considera como más trascendentales: un accidente infantil mientras jugaba al beisbol, el descubrimiento del sexo, las masturbaciones, la pérdida de la virginidad con una prostituta, un accidente de coche, recuerdos familiares, las residencias donde ha habitado, sus ataques de pánico, un primer matrimonio fallido, el feliz matrimonio con Siri Hustvedt, las visitas a casa de los padres de ella, las conversaciones con su propia madre, sus gustos gastronómicos, su vició por el tabaco, y una infinidad de sensaciones narradas con precisión.
El libro nos muestra la evolución del escritor de Brooklyn que empieza siendo poeta, el mismo dice que nunca ha dejado de serlo, y se convierte en el aclamado novelista que es hoy. El poso o esencia misma del libro es su enorme gusto por las pequeñas cosas de la vida. Auster ante todo es un apasionado de los pequeños momentos, desde una cena de aniversario con su esposa a una película antigua que pasan por el canal TCM. A lo largo de sus pedazos de vida nos pasea por tiempos pretéritos en los que el amor y las ganas de triunfar en la literatura fueron sus máximas y a día de hoy que ha superado con creces sus expectativas. Paul Auster es feliz y se le nota en cada frase de esta novela. Auster es un mago, un presdigitador de la emoción que nos plantea un puzle, de todas y cada una de las vivencias que le han marcado profundamente. Una reflexión profunda de uno de los autores norteamericanos más influyentes y cuya elegancia narrativa es indiscutible en la sociedad de hoy.
Auster esta vez no ficciona nada, tan solo tira de recuerdos para hacernos partícipes de un balance vivencial. Se enfrenta a sus fantasmas cara a cara, resolviendo el enfrentamiento de forma magistral y calculada al milímetro. En esta suerte de diario hace un repaso de lo que más impacto le ha causado a lo largo de su vida. Este libro es un autorretrato magnífico que nos puede ayudar a conocer un poco más a este autor.
Posted on 20 abril 2012 by letrasenvena

Rubén J. Olivares.
“…Bares, qué lugares, tan gratos para conversar…” J. Urrutia- Gabinete Caligari
Desde que empecé a leer este no he podido dejar de evocar dos recuerdos que guardo de mi infancia y adolescencia. El primero de ellos es el himno que Jaime Urrutia escribió en los 80 “El calor del amor en un bar” y el segundo es el recuerdo de la evocación que en las clases de Literatura hacía de las tertulias literarias que la Generación del 98 celebraba en míticos bares de Madrid como Cervecería Inglesa, Lion d’Or, Nuevo Café de Levante, etc.
Edgar Borges aúna con maestría ambas visiones en los 21 bares asturianos por los que transita a lo largo de este libro. Acompañar a Edgar por estos bares es adentrarse en un mundo en el que amigos y parroquianos disfrutan, entre copas y cafés, de la compañía de unos y otros. En los bares de Edgar uno puede hablar – y escuchar – sobre las múltiples historias que se viven en la calle, del sexo, el arte, la ciencia, la política, el juego y, cómo no, de la literatura y sus autores. Y si se atreve y se deja seducir por la propuesta del autor, puede llegar a entablar encuentros con grades autores de la literatura como Fernando Pessoa, Robert Walser, Georges Perec o Julio Cortázar, entre otros, además de míticos pintores como Salvador Dalí o Toulouse-Lautrec y músicos de la talla de Carlos Gardel, Charlie Parker, Daniel Santos o Camarón de la Isla.
Escrito con un lenguaje simple, directo y certero, huyendo del barroquismo y el post-vanguardismo que algunos autores contemporáneos pretenden presentar como la nueva literatura – y que sólo consigue lo que ARCO ha conseguido para el Arte, que como espectadores o lectores nos preguntemos si somos idiotas o pretenden tomarnos como tales al presentarnos eso que llaman Arte o Literatura – nos muestra en cada microrrelato la historia y alma de cada uno de los bares en los que el autor va evocando página a página. Imposible leer una de las 21 historias que componen el libro y no desear leer una y otra y otra historia más, preguntándonos que nuevos personajes o que nuevas sorpresas nos esperan al pasar a la siguiente página. Un libro que se disfruta como las tapas – o pintxos – que podemos encontrar en cualquier de estos bares, como pequeñas joyas que se saborean de un bocado y que demuestran la maestría de quién las elabora. Así son las historias de este libro, pequeñas crónicas que demuestran que no es necesario escribir en exceso para alimentar el alma, sino hacerlo con la pasión y originalidad con la que escribe Edgar Borges.
Posted on 18 abril 2012 by letrasenvena

Por Vanessa Díez.
Como decía el Sr. Holmes: Elemental querido Watson. Una de detectives en clave adolescente se desarrolla en su ciudad, Londres. Ingredientes adecuados para la aventura: un misterio, buenos amigos y algún adulto con recursos para resolver los problemas en el último momento. Zoé te cuenta cómo le va en el colegio, se aburre, cómo es su excéntrica familia y sus amigos. Haciendo partícipe al lector para que termine sintiendo que es parte de lo que sucede, uno más de la banda. Ella ha formado La banda de Zoé, donde sus incondicionales amigos se reúnen en el gallinero con ella para resolver los casos. Son: Álex (una especie de Mcguiver), Liseta (una pija a la moda), Marc (el empollón) e incluso su perra Kira (el sabueso de las operaciones). Va describiendo a los personajes según aparecen a modo de fichas de casos, además de utilizar para los miembros de la banda soportes como libretas o notas para darnos información sobre algo que cada uno de ellos domina, siendo divertido e instructivo sin obligar con calzador a que aparezcan significados de nuevos términos. Para resolver esto la autora le pidió a su hija que le subrayara las palabras que no entendía, a las más complicadas les puso un asterisco y las explicó. Matilde, la hermana cantante de Zoé, es el segundo personaje que refuerza el glamour y la moda, además de Liseta. La acompañarán, a su pesar, los paparazzis que serán los culpables de que se filtren imágenes de su vida privada, aunque dando una visión deformada de la realidad. Ella es una mujer joven que viste a la última y siempre tendrá un vestido para cada ocasión. Apoyará a Zoé, le será de gran ayuda.
En el primer libro de la colección viajaron a París. Ahora viajan a Londres para ayudar a una tía de Zoé. Recuerdo a Ana García-Siñeriz de su época de Lo+plus, últimamente se la veía en un anuncio de una crema; pero también ha ido desarrollando una faceta como escritora, además de cómo bloguera. Su primera novela fue Esas mujeres rubias de la que dijo en una entrevista que era «difícil de clasificar, que mezcla muchos géneros. Es un reflejo de mí misma, tengo demasiados intereses y me resulta difícil limitarme». Después llegarían Bebé a bordo y Los dos mundos de Zoé, dando comienzo a la saga juvenil detectivesca. Además de haber colaborado en prensa, radio y televisión. Sigue las tendencias y lo cuenta en La vie en rose.
Jordi Labanda es el refuerzo de esta historia en clave femenina. Emprende un reto con la literatura infantil. Su trabajo es realmente refrescante en las páginas de colores estridentes del libro, sin limitarse al simple diseño, aprovechando cualquier espacio, haciendo diversas combinaciones para apoyar la trama. Le conocí a través de sus ilustraciones en el Magazine, ahora traspasa el límite impuesto por el cuadro de entonces. Después el diseño de papelería fue quién nos dijo que seguía ahí, ahora a través de esta faceta llegará al joven público.
Posted on 13 abril 2012 by letrasenvena

Por Rubén J. Olivares.
En cada página de Mil grullas rezuma un canto a la naturaleza, al tiempo contenido y a la reflexión. Con maestría el autor nos introduce en la intrincada relación de amor-vergüenza, muerte-sexo, culpa-inocencia que los personajes mantienen entre sí. Historias de amor, de sumisión y de dependencia de unos personajes hacia otros que acaban traspasando las fronteras de la mortalidad, encadenándose entre las generaciones posteriores a aquellos que las iniciaron, para acabar tendiendo puentes entre los padres difuntos y los hijos.
Kikuji, el hilo conductor de esta historia, se cruzará a lo largo de la misma con las diferentes amantes y mujeres que formaron parte de la vida de su padre, viviendo a través de ellas los ecos de la vida de su padre, como vive los ecos de la vida de aquellos que compartieron, como él, los objetos ceremoniales que emplea en sus rituales del té. Atraído por la invitación de Chikako, la enigmática y manipuladora mujer, marcada por una mancha de nacimiento en su pecho, acude a la ceremonia del té que tanto conmovía a su padre. Allí contemplará la hermosa visión de una joven con un hermoso pañuelo cubierto con mil grullas, la joven Inamura, que le marcará por su belleza. No obstante, serán otras mujeres que marcaron la vida de su padre, la señora Ota amante del mismo y su hija Fumiko, conocedora de la relación entre el padre de Kikuji y su madre, quienes marcarán el destino de éste.
Cada mujer arrastrará a Kikuji y al lector a su regazo, convirtiéndose en las narradoras indirectas de esta historia. Chikako, la mujer marcada y abandonada prematuramente por el padre de Kikuji que jugará entre las sombras con el destino de cada personaje con la maestría de una experta en la ceremonia del té; Ota, la amante del padre de Kikuji que revive en su madurez el recuerdo de sus encuentros amorosos a través del cuerpo del joven Kikuji; Fumiko, la joven con una marca invisible que siente la vergüenza de la relación amorosa entre el padre de Kikuji y su madre y por último, la joven Inamura, la muchacha del pañuelo de las mil grullas que hilará toda la narrativa a través de la belleza de su inalcanzable y poética belleza.
A través de la milenaria ceremonia del té, Kawabata nos introduce en un mundo en el que el tiempo se detiene entre cada paso del proceso de elaboración del té, y en el que los objetos cobran vida y se convierten en vehículos para decir aquello que los personajes no se atreven a mostrar. Una conmovedora historia que se lee y disfruta entre intensos y pausados sorbos, como el buen té al que evoca a lo largo de sus páginas.
Posted on 06 abril 2012 by letrasenvena

Por Rubén J. Olivares Puertas
Disecado es una novela experimental, en la que la escritura y la narrativa rompen con la normalidad que la novela acostumbra a seguir. En esta obra no se trata tanto de narrar una historia, como de experimentar, de jugar con las mutaciones y trastocar el orden que esperamos cuando se lee una novela. Todo ello está en constante cambio, incluso el lenguaje. El juego al que nos invita Bellatin es a adentrarnos en un mundo en el que nada es real ni permanente, pues los saltos en el tiempo, la transmutación de los personajes y lo bizarro de éstos se suceden vertiginosamente en ambas historias – Disecado, que da título a la obra y El pasante de notario Murasaki Shikibu – enrevesando en algunos momentos la propia historia hasta tal nivel, que el propio autor ha considerado necesario incluir las ideas más importantes de cada historia al final de cada una, a modo de síntesis/guía de lectura.
El primer relato con el que se inicia esta novela y que da nombre a la misma, Disecado, es una curiosa autobiografía en la que Bellatin reconoce a su propio “yo” anciano contemplándole desde el borde de la cama, motivo que sirve de excusa para iniciar un recorrido por todo tipo de imágenes, sucesos y extraños personajes que el anciano Bellatin ha ido conociendo a lo largo de su existencia para culminar en una menos curiosa disolución de este narrador tras el fin de su relato. Por otro lado, El pasante de notario Murasaki Shikibu es la historia de una escritora judía contemporánea que se ve transmutada inicialmente en una escritora del Japón medieval, y que acaba dando vida a un extraño Gólem para poner fin a la visita de un inquietante personaje que perturba su paz ante su insistencia de alimentar a su perro, para acabar siendo un pasante de notario.
Esta novela es el retrato de un mundo enfermo que parece guardar ciertos paralelismos con la sociedad contemporánea, en el que la realidad acaba superando a la ficción, en la que parecen existir personajes más extraños e incomprensibles que aquellos que desfilan por la mente de Bellatin. Tengo la impresión de que Bellatin juega en esta novela a crear incertidumbre y sorpresa con aquello que parece no haber dicho más que con lo que dice. Arriesgada y valiente postura, pues pocos entenderán el motivo de este juego y el deseo de decir más con lo que se calla que con lo que se dice. Es este inconformismo, sin embargo, lo que le otorga originalidad y anima a acercarse a la obra de Bellatin, aunque nos repare ciertas sorpresas.
Posted on 03 abril 2012 by letrasenvena

Por Vanessa Díez.
“Un hombre sale de viaje y es otro el que regresa” (Peter Matthiessen). Toda experiencia es un crecimiento en nuestra vida, enfrentarnos a los retos y superarlos nos hace evolucionar. En muchas ocasiones, aunque en un principio no lo pensemos, incluso cuando sentimos miedo y en un principio creamos no estar preparados, cada prueba nos ayuda a darnos cuenta de lo que tenemos a nuestro alrededor, a valorar las cosas en su justa medida y lo más importante a vivir experiencias que nos aportarán formas distintas de ver la vida a través de las personas que llegan, unas para quedarse durante un tiempo y otras tan sólo para mover nuestra conciencia. Laila emprende un viaje que la cambiará por completo. Un trabajo de verano como camarera en el CERN (Centro Europeo de Investigación Nuclear) de Suiza que le hará tomar decisiones ante su futuro cambiante. Como le dijo su padre “Pon tus manos a trabajar en esa cafetería, pero con tu mirada lejos en el horizonte”. Los estímulos que tendría a su alrededor le harían saber que haría tras el verano, pues comenzaría la universidad y le esperaba la ciencia. Una experiencia única en el centro de investigación más importante de Europa, pero no tan sólo a nivel científico, sino también a nivel humano, el amor está muy presente y se funde con la física.
Quantic Love es la segunda novela de Sonia Fernández-Vidal, su pasión por divulgar la ciencia hizo que se acercase a la novela juvenil. Con una tirada inicial de 30.000 ejemplares entre castellano y catalán, La Galera ha tenido que lanzar 10.000 más para cubrir la demanda. Utiliza herramientas que la convierten en una fresca propuesta: tiene banda sonora propia, creada por el grupo Nikosia, y e-mail para comunicarse con los personajes y números de móvil para que los lectores puedan ponerse en contacto. Las ventas son importantes para el sector, pero no determinantes para los lectores. Es el segundo libro que disfruto de La Galera, El secreto de Lucía Morke de Inés Macpherson fue el primero, y también el segundo libro que mi hermana pequeña ha leído tras una sequía de dos años. Con dieciocho años no es una lectora voraz, antes tan sólo leía las lecturas obligatorias del instituto. Con nada que perder, pensé en recomendarle Lucía Morke y le gustó. Sorprendida en un primer momento, en cuanto me llegó Quantic Love dejé que esta vez ella lo leyera antes que yo. En la primera parte de la novela me decía que la ciencia se le hacía un poco difícil, pero según avanzó parece que al hablar de estos temas entre amigos ella lo comprendía mejor y además me dijo que “triunfa el amor”. Este es el éxito en el sector juvenil, conseguir historias que les atrapen, incluso a los que no sean lectores asiduos. Es una historia entretenida, pues la ciencia impone pero no dispone, es una adolescente con las preocupaciones que todos hemos tenido, quiere adaptarse y empieza a vivir sus primeras preocupaciones con chicos. Una experiencia iniciadora que enriquece.