Posted on 13 enero 2012 by letrasenvena

Por Vanessa Díez.
Unos días antes de morir dijo: “Cuando piensas en toda esa gente que conocimos y ha muerto en esa ofensiva, tienes el sentimiento de que estar vivo es algo desleal “. Una muerte prematura y traumática. Una mujer aplastada bajo un carro de combate. Huía del avance de las tropas franquistas en un coche con soldados heridos. Un ataque de la aviación hizo que un tanque republicano les golpeara haciéndola caer al suelo. Las cadenas pasaron sobre ella. La llevaron a un hospital en El Escorial donde murió en la madrugada del 26 de julio. Se fue unos días antes de cumplir 27 años. Fue la primera fotógrafa de guerra y la primera en morir en ella. Fotografió a las mujeres, ya fuera en la contienda o en la retaguardia con sus hijos. Gerta Pohorylle era judía, de familia acomodada, recibió una buena educación, siempre fue de izquierdas y estuvo en contra del régimen nacionalsocialista en Alemania. Se exilió en París, estuvo en contacto con medios intelectuales de izquierdas, empezó a trabajar para una agencia de fotografía como editora, y conoció al húngaro Endre Friedman (Capa).
Capa y Taro compartieron trabajo y vida en París y España. El conflicto de la Guerra Civil española les haría pasar a la historia. Aunque la sombra del olvido se posó sobre ella para no ser recuperada hasta los años 90, diferenciando su obra de la de él. Con sus fotografías sobre milicianas cambió el rol de la mujer que toma las armas para defender la causa en la que cree sin esperar en casa a que regrese su hombre de la guerra. Su fotografía fue más intimista y cercana, de sentimientos, mostró el dolor de una población masacrada por la barbarie. “Todo en ella es política. Su vida, su comportamiento, sus fotos. Política en el sentido más amplio y más justo, que es sentirse concernido por su tiempo. De vivirse como sujeto y no sólo como objeto. Sujeto de la Historia y sujeto de su propia historia” (François Maspero).
Irme Schaber, investigadora alemana que recuperó su nombre y su obra afirmó: “su figura es un ejemplo visible de cómo la historia de las mujeres se ha visto generalmente desdibujada y ocultada, hasta el punto de que los tres motivos fundamentales por los que Taro fue tomada en consideración eran: haber vivido y trabajado con un hombre famoso, ser atractiva y la tragedia de su muerte”. Hablaban de ella como una osada y bella mujer, ensombrecieron su trabajo, ya que fue la primera fotógrafa de guerra presente en primera línea. La enterraron en tierras francesas como una republicana de honor, pero el tiempo la dejó en el olvido. En 2007 celebraron el 70º aniversario de su muerte con una exposición en el Internacional Center of Photography (ICP) de Nueva York. Unas ochenta fotografías, muchas de ellas inéditas, una de las mayores que se le ha dedicado. La diferenciación entre sus imágenes y las de Capa es un gran avance, muchas seguían sin autoría o como si fueran de él, ya que al principio de la contienda firmaban ambos como “Capa”, después como “Capa & Taro”, pero al final ella firmó como “Taro”. La identificación hará posible que se conozca la totalidad de su obra y puedan estudiarla en profundidad. En 2010 fue el centenario de su nacimiento. El último reportaje que envió a la revista “Regards” fue de la toma de la villa de Brunete por las tropas republicanas en Julio de 1937.
Posted on 31 diciembre 2011 by letrasenvena

Por Vanessa Díez.
La imagen que la gente más conoce de su trabajo es Madre Migrante, su mayor clásico. Una mujer que no mira a cámara que no enfrenta al espectador, dirige su mirada al infinito, algún lugar perdido fuera de campo. Se hunde en su amargura. Sus hijos se refugian en ella, ocultando sus rostros a su cobijo materno.Nos ofrece una dura imagen de la realidad, la miseria en carne viva. No nos oculta el sufrimiento ni la pobreza de los modelos circunstanciales que tuvieron que optar por la pose que estableció la fotógrafa. En el resto que les hizo mostraba más.
Todos en mayor o menor medida en el momento de ejecutar una obra estructuramos unas directrices y Dorothea Lange no fue distinta. Cuenta a lo largo de su carrera parte de sus experiencias. El caso de Florence Owens Thompson fue una de ellas. Parece que entre lo que la artista recordaba y lo que el hijo de Florence contaba hay diferencias, pero que más da. Consiguió una imagen con mucha fuerza, los detalles ya no importan, nunca sabremos que contó la madre desesperada a la fotógrafa y cuál fue la razón por la que dejó que se acercara para hacerles una fotografía. Puede que fuese al no percibir que pudiera hacerles daño al ser una mujer o al darse cuenta que cojeaba de una pierna, sufrió la polio de pequeña, pudiera creer que era alguien que entendía sobre el sufrimiento. Parece que Lange nunca supo el nombre de aquella mujer que la convirtió en una fotógrafa reconocida, ya que gracias a esa imagen muchos la recuerdan. Aquella humilde mujer ha pasado a la historia sin proponérselo.

Prefiero Mother and children (Coca-Cola baby bottle), puede que sea la formación publicitaria que me delata y me corrompe. Ver el reciclaje del objeto de consumo como algo útil más allá de la corta vida que tiene establecida es algo loable, pero más que eso es la tristeza que me transmite. En la anterior los tres modelos no nos implicaban en su desdicha como ahora hacen en esta. Nos miran los tres directamente, nos hacen partícipes. Además somos testigos de algunos detalles de su vida como su transporte y su ropa. Nos muestran la miseria sin artificios. La realidad no se maquilla, aunque posen.
La Gran Depresión convirtió a Lange en fotógrafa real. La obligó a salir a la calle y ser testigo de lo que sucedía más allá de la seguridad de su estudio en el que estaba a cubierto. Así su cámara estuvo parte de su vida al servicio de los campesinos pobres que se veían obligados a recorrer el país en busca de un trabajo que les permitiera mantener a sus familias. Dejándonos impactantes postales para el recuerdo.
Las enfermedades no le impidieron desarrollarse como artista, aunque a lo largo de su vida su salud fue débil. Sus imágenes son referentes de los años treinta y cuarenta en EE.UU, unos 25.ooo negativos que documentaron una época. Fue una de las fotoperiodistas documentales más destacadas e influyentes de su tiempo. Se autodescribió como fotógrafa purista, defensora de la fotografía directa, objetiva y sin pasar por ningún tipo de manipulación. Murió de cáncer en 1965.
Posted on 13 noviembre 2011 by vanessadiez

Por Vanessa Díez.
París siempre ha sido hogar de artistas. Esta semana vive en ella la fotografía actual más relevante de Europa. Toda feria suele ser un escaparate para la salida de las obras de los autores, fotografías en este caso, aunque también es un modo de dar a conocer nuevas propuestas para convertirse en un foro de intercambio. Ahora los franceses dedican un pequeño homenaje al continente del reparto de la tarta y le dedican una mirada comercial, después de mucho tiempo en el olvido. El presente africano es fruto de las decisiones de las potencias europeas, Inglaterra y Francia, que desencadenaron los dos mayores conflictos armados de la historia reciente de nuestros antepasados ante una Alemania poco convencida de que aquel pedazo resultante fuera el adecuado para su poder y situación. Si se fijan el mapa que ha llegado a nuestros días de África es irreal, el cual ha dado como fruto también otra serie de conflictos, siendo las fronteras una infinidad de líneas rectas trazadas con cartabón y escuadra para que no tuvieran formas serpenteantes que les llevasen a no saber que pedazo era de uno u otro.
Aquel pasado lejano dio como resultado el presente que hoy sufren muchas personas que sobreviven en la miseria en la época postapartheid, las desigualdades y las luchas raciales parecen olvidadas al no hablarse de ellas, pero existen por todas partes, incluso a la vuelta de la esquina. Cuando las personas abandonan sus hogares y se suben a un cayuco arriesgando su vida y la de su familia es porque tras ellos no dejan nada mejor, tan sólo la miseria y con el tiempo la muerte. Los artistas reflejan la realidad que sufren, parece que el viejo continente quiere mirar a través de ellos. Un mosaico no les va ofrecer la realidad, tan sólo una pequeña parte de su mirada.
Marc Prüst, comisario de la muestra, afirma que el marco ideal para apreciar la fotografía africana está en los encuentros que se vienen celebrando en Mali, Nigeria o en Etiopía y, aunque cree que es insuficiente para dar a conocer lo que está pasando en África, el trabajo de las jóvenes generaciones y su enorme potencial.
Es una ventana hacia el viejo continente para lograr salir de aquello que refleja su trabajo o para conseguir vender parte de su obra para regresar y seguir siendo la voz de los olvidados que tan sólo tienen tiempo para sobrevivir, su lucha ante la muerte es su único objetivo.