UA101349465-1

 

Por Vanessa Díez.

Tuve que huir para poder ser libre. Por eso mi libertad es lo más sagrado[…]En mi entorno, ser mujer es casi una odisea. No decides por tu rumbo. Deciden tu destino por ti. Cuando te rebelas, te vuelves problema. Eufrosina Cruz Mendoza, mexicana de la etnia zapoteca, ha conseguido el voto para las mujeres indígenas en las elecciones municipales allí donde los usos y costumbres les negaban elegir y ser elegidas -casi uno de cada cinco de los 570 municipios de su Estado, Oaxaca.

La Fundación Carolina y el Instituto de la Mujer han contado con ella en el VII Encuentro de Mujeres Líderes Iberoamericanas que se ha celebrado en Madrid del 2 al 6 de octubre, ya que es líder del movimiento Quiegolani por la Equidad de Género. En su ponencia habló sobre los abusos y costumbres en el campo mexicano que representan para muchas mujeres grandes obstáculos. Afirma que la superación de estas condiciones necesita un espíritu de lucha, de más educación y de solidaridad dentro del movimiento feminista. La reivindicación del ejercicio de los derechos por parte de las mujeres en México pasa por imponerse en espacios típicamente masculinos, vencer los prejuicios incluso de las demás mujeres y en algunos casos impugnar el propio marco del funcionamiento de las instituciones.

Huyó con once años de un matrimonio concertado, de una vida cíclica según la tradición que habían seguido generaciones de mujeres en su familia. Ella quería encontrarse y vivir su propio destino. Tras llegar a la ciudad sobrevivió contra todo pronóstico, aprendió español y estudió una carrera universitaria. Ahora lucha por las mujeres olvidadas de su pueblo para que dejen de ser sombras. Las mujeres indígenas tienen la tasa más alta de analfabetismo, todavía está muy lejos la igualdad de género, por ello las activistas son necesarias. Juanas de Arco de nuestro tiempo.

Share This