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Por Vanessa Díez.

 

En una de las casas vecinas de mi infancia había una caniche blanca, siempre creí que se llamaba Marilín,  durante un tiempo llegué a dudar si la raza se llamaba así o no. Recordando a Herta Frankel mi madre me confiesa que veía a la perrita y que mi padre también, fue parte de su infancia, por ello mi padre siempre que veía un caniche blanco le llamaba Marilín.

La perrita Marilín fue una de las marionetas estrella de Herta Frankel, artista austríaca que se quedó con nosotros desde 1942. Más de 100 marionetas constituyeron el legado de esta gran mujer que fue pionera en los programas infantiles para los niños españoles. Después llegarían Los electroduendes, Barrio Sésamo, Espinete, Los mundos de Yupi, Los Teletubbies o Los Lunnis, pero ella fue la que abrió la caja a un mundo de sueños desde el aprendizaje mediante los juegos y la música.

Pilar Gálvez y Fernando Gómez trabajaron en su equipo desde 1985. Al morir Herta Frankel recuperaron su legado que reconstruyeron y pusieron de nuevo en escena. Ahora son los promotores y directores de la compañía de marionetas que lleva su nombre ofreciendo espectáculos, mejorados por las técnicas modernas, que se pueden ver en el Tibidabo de Barcelona.

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