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Por Vanessa Díez.

 

Andaba perdía de camino pa la casa/ cavilando en lo que soy y en lo que siento/ poquito a poco entendiendo/ que no vale la pena andar por andar/ que es mejor caminá pa ir creciendo. Esto fue lo primero que llegó a mi de Chambao, aquella voz femenina que te atrapaba y te transmitía su fuerza, era La Mari. Siempre ha sido una enamorá de la vida y lo ha demostrado con su lucha. Así lo cuenta en Enamorá de la vida, aunque a veces duela. Con cáncer también se crece. El Día Mundial contra el cáncer de mama no es sólo llevar en la solapa el lazo rosa, es dar la mano a otro, como cada día de nuestra vida. Todos nos perdemos, pero siempre podemos aportar respuestas.

Todo tiene su lado positivo al igual que negativo. Cada uno elige cómo quiere afrontar las cosas que le pasen en la vida, y yo opté por tomármelo como un aprendizaje. Es algo difícil de explicar, está dentro de cada persona la posibilidad de elegir. Es una gran lección pasar por esta enfermedad y la recuperación y crecer con ella. Para mí, fue una llamada de atención a mí misma. Me ha servido para saber lo que no quiero en la vida (La Mari).

Seguir con la vida, hacia delante. Y lo hizo con su música, con una gira. La vimos pelona, con pelo corto y ahora con algo más de pelo. Ha seguido luchando. Cada año se diagnostican en España unos 22.000 nuevos casos. Dicen que lo mejor para superarlo es hablar de ello, no guardarse nada dentro. Usar la palabra maldita, sin miedo. Lo que nos mata es el miedo en cada etapa de nuestra vida. Enfrentarse con fuerza a lo desconocido, es un gran reto. Tener el calor de los seres queridos es muy importante, un abrazo siempre reconforta.

Amar lo que uno hace es el mejor regalo. Aunque después quemen mi legado y lo echen junto a mis cenizas sobre las tierras que me acojan en mis últimos años. Ya que la vida son cuatro días, los pasaremos creando. Cada golpe demuestra que el tiempo corre y hay que aprovecharlo. Tempus fugit, carpe diem.

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