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Por Vanessa Díez.

De mayor quiero ser como Meryl Streep. Una mujer que ha luchado por avanzar en su carrera en un mundo difícil, reconoce que creía que su carrera había terminado a los 40, pues sólo le ofrecían papeles de bruja. Nunca ha ocultado su voluptuosidad, hemos sido testigo de ella en Memorias de África o en Los puentes de Madison. No todas tenemos talla perfecta, pero también somos femeninas y mujeres. El papel couché del mundo de la moda suele tirar de su stock de maniquies aniñadas, meras adolescentes con bajo peso como hemos visto con la última ganadora de Elite Model Look. Por ello ha sido noticia en los medios que una mujer madura aparezca en una portada, así Meryl Streep a sus 62 años se convierte en la primera mujer madura que ha posado para Vogue.

La editora de Vogue en EE.UU, Anna Wintour, parece, según comentan, tenía una batalla contra el personaje que hizo la actriz en El diablo se viste de Prada, puede que se basase en ella. Ahora el buen momento profesional que atraviesa la actriz han apartado tales inconvenientes, pues su último trabajo interpretando a Margaret Thatcher, La Dama de Hierro, según los críticos le pueden dar muchas posibilidades para llegar al Oscar. Tendremos que esperar a los primeros días del año para saber si los críticos exageran o no, aunque esta mujer no suele decepcionar. Gracias a actrices como Meryl Streep, Glenn Close, Susan Sarandon o Helen Mirren se ofrece una ficción creíble para las mujeres tras la primera juventud, pues no morimos y no hay que ocultarse para envejecer. Recuperan personajes de la historia que merecen su espacio entre las nuevas generaciones para que sus valores perduren, pues otras mujeres lucharon antes contra lo establecido.

Una sesión con la prestigiosa fotógrafa Annie Leibovitz nos trae a una Meryl Streep madura, serena, elegante y femenina. La actriz reconoce que está encantada con sus papeles de mujer madura.

Apoya la creación del Museo de la Mujer, proyecto que lleva diez años de lucha, el año pasado ante la oposición de dos senadores dijo: No puedo imaginar que dos senadores que se han opuesto a la creación de un museo tendrán el estómago para pelear en contra de las mujeres de este país. Mientras aquí el Consell cerró hace un par de días la biblioteca especializada en mujer y género, la cual era pionera en documentar la memoria de lo que las mujeres han ido aportando a la sociedad (recoge casi todo lo publicado sobre mujer y género desde finales de los años ochenta hasta 2010). Contribuir al estudio e investigación sobre la temática femenina es la vía para no olvidar nuestro pasado y construir nuestro futuro sin miedo, algún día los esquemas que se repiten se romperán para que seamos nosotras mismas con libertad, ayudemos entre todas a que eso llegue pronto. Aún quedan muchas mujeres en el olvido, afortunadamente cada vez somos más las que trabajamos para recuperarlas.

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