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Por Vanessa Díez. 

 

Estar a la sombra de otro cuando también se crea no es fácil. Nicole Kidman no ha sido la única que estuvo en la sombra por culpa de su marido, relegada a un segundo plano como artista, sin recibir los aplausos del público. A Sonia Delaunay también le pasó. Hasta que no murió su marido no empezó a ser reconocida, ya que a ella no se le consideraba creadora al aplicar su obra para la moda y la publicidad. Realmente un creativo publicitario no es artista, pero son muchos los artistas que por necesidad acaban trabajando en la publicidad sin tener que avergonzarse por ello. Aplicando su potencial creativo a las exigencias del briefieng. Si Chéret, Toulouse-Lautrec o Mucha pudieron los demás también. La retroalimentación creativa artística con el medio publicitario siempre ha sido buena, pero después esta sociedad le pide al artista que cree por instinto propio aquello que tiene en su interior y que le atormenta para ofrecerlo como producto en exposiciones itinerantes.

En silencio, los Delaunay inventan un arte de puro color. Nos encontramos ante un arte totalmente nuevo en referencia a la pintura de hoy en día, como lo es la música a la literatura. Será pura pintura (Apollinaire 1912). Cuando dos artistas comparten su arte y su vida es inevitable que se influyan mutuamente. Crearán estilos y obras similares que en algún momento avanzarán hacia algo propio e individual. Así compartieron el cubismo y el orfismo. Sus círculos de colores estridentes revolucionaron el arte y la industria.

Vivieron un tiempo por estas tierras (estuvieron en la península de 1914 a 1921), influyendo la luz en su obra. En el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid existe obra de ambos. Además realizaron una de las primeras exposiciones en la que se situaba a los dos en el mismo umbral de la creación con una retrospectiva sobre su obra, demostrando su contribución a la pintura moderna.

Para un artista el reconocimiento normalmente no llega en vida, suelen ser los herederos los que se nutren de los beneficios de la obra a lo largo de los años. Pero de vez en cuando existen excepciones que nutren el alma creativa. Así fue la primera mujer que vio en vida sus obras expuestas en el Louvre al recibir el Museo Nacional de Arte Moderno de París una donación de 58 obras suyas en 1964. Además en 1975 le dieron la Legión de Honor, la más conocida e importante de las condecoraciones francesas que se concede tanto a hombres como a mujeres por méritos extraordinarios. Murió cuatro años después.

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