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Por Vanessa Díez.

Sylvia Kristel ha abandonado el sillón de ratán, pero permanecerá en la memoria de millones de ojos que recorrieron sus escenas de masturbación. Siempre se la recordará por la película francesa Emmanuelle de Just Jaeckincon. Escandalosa en su momento, ya que mostraba escenas de sexo, violación y masturbación; pero abrió las puertas al erotismo y dejó volar las mentes retenidas hasta ese momento. Basada en la novela Emmanuelle de Emmanuelle Arsan escrita en 1959 en la que una mujer contaba sus prácticas sexuales sin pudor y para la que siempre era buen momento para darse placer. Allí leí cómo una mujer contaba a otra, con detalle, como se masturbaba, para ella era algo natural, algo sin lo que no podría vivir. La ficción se contrarresta con la vida real, ya que Sylvia sufrió abusos sexuales cuando tenía nueve años. En septiembre de 2006 se publicó en Francia su autobiografía Nue (Desnuda) donde contaba una turbulenta vida llena de drogas, alcohol, y la búsqueda del padre, ya que abandonó el hogar familiar por otra mujer, lo rememoraba a través de relaciones tortuosas con hombres mayores que ella. «He cometido errores, me he casado con la persona inadecuada, pero, al final, he encontrado la felicidad en mi trabajo. La mayoría de la gente piensa que los actores vivimos en el lado luminoso de la vida, pero no es así», afirmó.

Comenzó como modelo; pero con Emmanuelle le llegó la fama internacional, siendo una de las películas francesas de mayor éxito jamás producidas. En una entrevista en 2006 para el documental de Firecracker Films (FireCracker Films) titulado Hunting Emmanuelle, contó que tomó decisiones erróneas para mantener su adicción a la cocaína como el acuerdo de vender su porcentaje de participación en Emmanuelle a su agente por 150 000 dólares. Ha sido su mayor éxito con un total de cien millones de dólares en recaudación, ninguna de sus otras películas la igualaría jamás. Aunque protagonizaría varias secuelas como Emmanuelle 2, Goodbye Emmanuelle y Emmanuelle 4.

Fumaba cigarrillos sin filtro desde los once años de edad, en 2001 se le diagnosticó un cáncer de garganta. Se realizó tres quimioterapias y se curó. Pero años después, reapareció un cáncer de pulmón y se le realizó una cirugía. Durante sus últimos años de vida, se dedicó a exponer pinturas en Ámsterdam. Un accidente cerebrovascular la tuvo hospitalizada en estado grave. Allí murió mientras dormía, a los 60 años. Tenía cáncer de garganta, de pulmón y de esófago.

 

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