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Por Eduardo Boix

Hay historias que enganchan. No sabemos porque pero el cerebro tiene mecanismos para adorar ciertas cosas y odiar otras. No es en todas las personas igual, lo que a uno le puede agradar, otro lo puede rechazar con la misma intensidad. Una de esas historias a mi me han enganchado desde siempre, se podría decir que es uno de mis libros favoritos. Se trata de Alicia en el país de las maravillas.

Este año se conmemora el 150 aniversario de la creación de tal historia. Cuenta Lewis Carrol, su nombre real era Charles Lutwidge Dodgson, en su diario que el inventó el argumento de la historia que más tarde llegaría a ser su primer y más grande éxito comercial. Él y su amigo, el reverendo Robinson Duckworth, llevaron a las tres hermanas Liddell (Lorina, de trece años, Alice, de diez, y Edith, de ocho) a pasear en barca por el Támesis. Según los relatos del propio Dodgson, de Alice Liddell y de Duckworth, el autor improvisó la narración, que entusiasmó a las niñas, especialmente a Alice. Después de la excursión, Alice le pidió que escribiese la historia. Dodgson pasó una noche componiendo el manuscrito, y se lo regaló a Alice Liddell en las Navidades siguientes. El manuscrito se titulaba Las aventuras subterráneas de Alicia, y estaba ilustrado con dibujos del propio autor. Se especula que la heroína de la obra está basada en Alice Liddell, pero Dodgson negó que el personaje estuviera basado en persona real alguna.

Tres años más tarde, Dodgson, movido por el gran interés que el manuscrito había despertado entre todos sus lectores, llevó el libro, convenientemente revisado, al editor Macmillan, a quien le gustó de inmediato. Tras barajar los títulos de Alicia entre las hadas y La hora dorada de Alicia, la obra se publicó finalmente en 1865 como Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas (Alice’s Adventures in Wonderland), y firmada por Lewis Carroll. Las ilustraciones de esta primera edición fueron obra de Sir John Tenniel. El multitudinario éxito del libro llevó a su autor a escribir y publicar una segunda parte, Alicia a través del Espejo.

El argumento es sencillo Alicia, una niña mientras merienda en el bosque la curiosidad le hace meterse en un agujero siguiendo a un conejo blanco. Allí se adentra en un mundo de fantasía, donde conoce a una serie de personajes locos.

La novela ha inspirado numerosas obras de teatro, pantomimas, videojuegos, musicales, ballets, animes, Series de televisión, Parodias y óperas, entre otras manifestaciones artísticas.15 La naturaleza de estas obras varía desde adaptaciones relativamente fieles a la obra de Carroll hasta obras completamente nuevas que toman como base a los personajes, situaciones o escenarios creados por Carroll. Del mismo modo, Alicia y sus personajes han inspirado canciones y videoclips de artistas como The Beatles,Neil Sedaka, Bob Dylan, Tom Waits, Jewel, Aerosmith, Jefferson Airplane, Tom Petty, Avril Lavigne, Gwen Stefani, Enrique Bunbury y Charly García. En 1969, Salvador Dalí hizo trece ilustraciones basadas en Alicia en el país de las maravillas. El impacto cultural de esta obra ha llegado incluso al mundo del anime, manga, a través de las subculturas como la gótica, la moda en el Viisual Kei. Alicia también ha sido fuente de inspiración para numerosas obras literarias. Destaca la novela Finnegans Wake, del escritor irlandés James Joyce, publicada en 1939.

Alicia en el país de las maravillas, es un icono de nuestro tiempo. En esta época tan convulsa la imaginación es una de las armas más poderosas que existen. Alicia es un símbolo de cómo romper las cadenas que nos atan. Una historia que se ha metido en el inconsciente colectivo y cuando la vemos, leemos o escuchamos nos revuelve algo por dentro.

 

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