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Por Eduardo Boix

El tema de la libertad de expresión es cada vez más complejo en está sociedad moderna que tenemos. Cada vez que alguien hace un chiste algunos sectores de la sociedad le miran con lupa. Hay demasiadas personas políticamente correctas que buscan el bien común pero que, según mi opinión, se equivocan en su planteamiento.

El próximo 28 de Marzo juzgan al cantautor Javier Krahe por su corto “Como cocinar un Cristo”, que fue emitido en el programa “Lo + plus” de Canal Plus, el 15 de diciembre de 2004. Al cantautor y a la productora se les imputa de un delito contra los sentimientos religiosos en virtud del artículo 521.1 del Código Penal. Después de que han pasado algunos años, debido a la lentitud de la justicia Española, ahora sale a la palestra de nuevo un tema más propio de tiempos pretéritos que de pleno siglo XXI. Lo más triste de todo no es que se juzgue una broma o una crítica, lo peor de todo es que se calumnie a un cantautor que ha sido referente para varias generaciones en cuanto a defensa de la libertad de expresión sea del color que sea. Su conocidísimo tema “Cuervo ingenuo”, fue un himno contra el PSOE que nos metió en la OTAN, a pesar de que negaba en plenas elecciones tal acción, y fue un canto antimilitarista en toda regla. Krahe evidentemente fue vetado, ya que estrenó este tema en un concierto de su amigo Sabina repleto de la cúpula socialista del momento.

Desde que tengo uso de razón he visto infinidad de acciones parecidas. Salman Rushdie sufrió una condena a muerte por su libro “Versos Satánicos”. El 14 de febrero de 1989, un edicto religioso, o fatwa, instando a su ejecución fue leído en Radio Teherán por el ayatolá Ruhollah Jomeiní, líder religioso de Irán. El edicto acusaba al libro de “blasfemo contra el Islam”. Además, Jomeiní acusó a Rushdie del pecado de “apostasía”, el abandono de la fe islámica que según los ahadiz, o tradiciones del profeta, debe castigarse con la muerte. La acusación de apostasía se debió a que Rushdie a través de la novela afirmaba no creer ya en el Islam. Jomeiní hizo un llamamiento a la ejecución del escritor, y también a la ejecución de aquellos editores que publicaran el libro conociendo sus contenidos. El 24 de febrero, Jomeiní ofreció una recompensa de tres millones de dólares estadounidenses por la muerte de Rushdie. El escritor pasaría años viviendo escondido bajo protección británica.

Está claro que en nuestro país no se le condena a muerte a nadie, pero sí que sigue habiendo una clara caza de brujas contra los que intentan trasgredir utilizando a los símbolos católicos. Esta forma de rasgarse las vestiduras no es propia de una sociedad moderna como la que nos ha tocado vivir y más en un país tan burlón como es España.

 

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