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Por Vanessa Díez.

La noche comenzó como era de rigor, ante lo sucedido hace un par de días, la gala fue una despedida ante la pérdida inesperada de una gran voz. La 54a edición de los premios Grammy, que se entregaron en el Staples Center de Los Ángeles estuvo marcada por el luto y el duelo. Una plegaria en su memoria al empezar “No hay forma de eludir esto. Ha ocurrido una muerte en la familia”, dijo el anfitrión del espectáculo, el rapero LL Cool J “Lo único que siento como correcto es que comencemos con una plegaria por la mujer que amamos, por nuestra hermana caída, por Whitney Houston” y un homenaje en la voz de su amiga Jennifer Hudson, cantante de rhythm and blues, quien cantó “I’ll Always Love You”, uno de los momentos más emotivos. Todos los que subieron al escenario la recordaron en sus discursos, palabras de cariño para darle el último adiós.

Un talento se nos marcha y otro se corona. Adele, la cantante de soul británica, fue la triunfadora indiscutible de los Grammy al conseguir los seis premios a los que estaba nominada. Se llevó los trofeos por Álbum del año y Mejor álbum pop (por “21”), Grabación del año y Mejor canción del año (por “Rolling in The Deep”), Mejor actuación pop solo y Mejor video corto. “¡Mamá, tu nena lo ha hecho bien!”, gritó al micrófono al recibir uno de los premios y dedicárselo a su madre. Al recibir el sexto de la noche agradeció a las radios por poner su canción. “La gente parece desfrutarla realmente. Gracias porque no es realmente un disco pop”, dijo la joven refiriéndose a su álbum “21”, que ha vendido 12 millones de copias en el mundo. La cantante ha logrado un éxito inesperado ya que con sus suaves melodías soul, blues, ha superado al electro pop, que domina en nuestros días. Lo que la convierte en una de las exponentes con más éxito del llamado neo soul.

Además, fue su vuelta a los escenarios al cantar “Rolling in The Deep” tras una operación en las cuerdas vocales de un pólipo benigno. Tras un silencio obligado de unos meses ha vuelto recuperada. Comenzó la canción ‘a cappella’ y volvió a resurgir su voz. Al final de su actuación, la audiencia le dio una larga ovación en pie. La cantante Rihanna lloraba y Paul McCartney aplaudía enérgicamente. “Este disco está inspirado en algo que todos los que lo han pasado conocen muy bien: el haber estado en una relación sentimental de porquería”, afirmó la cantante, después de controlar las lágrimas y los nervios. A sus 23 años ha conseguido igualar el récord del mayor número de Grammy acumulados por una artista femenina en una sola entrega que estableció Beyonce en 2010.

21 fue el álbum más vendido en 2011. En total, sus ventas suman unos 53 millones de copias, repartidas en más de 20 millones de discos y alrededor de veinticinco millones de sencillos. “Rolling In The Deep” descrito por ella como «una oscura melodía de blues» le ha hecho dar la vuelta al mundo, siendo número uno en gran cantidad de países, incluso en EE.UU igualó records establecidos en 1999 como el del mexicano Carlos Santana posicionado en el número uno durante 12 semanas e igualando el récord de George Michael. Además de llegar a la cima del Billboard Hot 100, manteniendo el número uno durante siete semanas consecutivas, siendo el tema que más tiempo se mantuvo después de We Found Love De Rihanna.

 

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