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Por Eduardo Boix

Siempre he dicho y diré que me hubiera gustado ser partícipe de aquella Barcelona de los 60-70 que vió explotar a la Gauche divine. La mayoría de sus miembros provenían de la burguesía y de las clases altas de la capital catalana. Entre ellos se encontraban escritores y poetas como Félix de Azúa, José María Carandell, Anna Maria Moix, Terenci Moix, Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo y Rosa Regàs, arquitectos y diseñadores como Óscar Tusquets,Ricardo Bofill, Oriol Bohigas y Elsa Peretti, cantantes como Guillermina Motta, Raimon y Serrat, fotógrafos como Colita o Xavier Miserachs, modelos como Teresa Gimpera o Isabel Gil Moreno de Mora conocida como Belle Bel o “La niña Isabel”, considerada musa del grupo, editores como Jorge Herralde, Esther Tusquets o Beatriz de Moura, gente del mundo del cine como Gonzalo Herralde e integrantes de la Escuela de Barcelona como Gonzalo Suárez, Román Gubern, Ricardo Franco yVicente Aranda y otros como El Perich, Oriol Regàs, Eugenio Trías y Serena Vergano. La gauche divine (izquierda divina en francés) fue un movimiento de intelectuales y artistas de izquierda que se extendió por la Barcelona de los años sesenta y comienzos de los setenta. El escritor y periodista Joan de Sagarra fue quien bautizó al grupo con el nombre de gauche divine en las páginas del periódico TeleExpres en octubre de 1969 a raíz de la fiesta de presentación de Tusquets Editores en el Price. La gauche divine estuvo ligada al movimiento cinematográfico denominado Escuela de Barcelona.

Como he dicho antes me hubiese gustado transitar en aquella época. Me he quedado con las ganas de compartir amistad y confidencias con Esther Tusquets. Ayer fue enterrada en su último refugio, Cadaqués, allí donde su hermano, el arquitecto y diseñador Oscar Tusquets, construyó un grupo de casas. Ayer fue enterrada en el cementerio de este pueblo costero catalán. Según dicen personas cercanas estaba preocupada por dejar a sus perros solos.

Esther Tusquets fue una de las autoras y editoras con más criterio que ha tenido este país. Era una mujer valiente, sin pelos en la lengua, capaz de ponerse el mundo por montera cuando le venía en gana. Era una persona atípica, era capaz de exponerse públicamente sin mirar si podía ofender o no a alguien, le daba igual era su vida y la contaba tal cual. Nunca ocultó su bisexualidad ni su pasión por los juegos de azar. Era una mujer libre y sin complejos. Así se ha ido siendo un símbolo que se acabará convirtiendo en leyenda.

 

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