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Edu & Vane

Falló la alfombra, era gris y no roja; pero había photocall. La ceremonia del Premio Azorín de novela se realizó en el ADDA (Auditorio de la diputación de Alicante) situado junto a la plaza de Toros de Alicante. A las 19:30 se apagaron las luces y la presentadora fue conduciendo un acto repleto de nervios por parte de los finalistas y de emoción repartida en todos y cada una de las piezas que acompañaron el mismo. El artista de San Vicente del Raspeig Pedro Andreu más conocido como Peter Paint hizo una performance pintando la descripción de un viaje en tren Alicante-Murcia de Azorín acompañado de música de Bach utilizando la técnica de Pollock. Tras él un reportaje sobre el escritor de Monovar y para finalizar tan emotivo homenaje puso voz a los escritos del autor el actor de doblaje Camilo García, inconfundible voz de Jack Nicholson, Anthony Hopkins, Gene Jackman, Harrison Ford, Nick Nolte o Gerard Depardieu entre otros. Tras los prolegómenos el presidente del jurado, el diputado provincial Juan Bautista Tent, abrió la plica y dijo el nombre de la obra ganadora: Las fuentes de una musa con el pseudónimo Michaela. Almudena de Arteaga es la autora de Capricho, la novela ganadora. Recogió la estatuilla de manos de la presidenta de la diputación de Alicante, Luisa Pastor.

Emocionada comenzó a relatar todo lo relacionado con la novela ganadora. Finales del XVIII y principios del XIX, época convulsa con la invasión napoleónica con tres mujeres como protagonistas. “Tenía tres mujeres en el cajón de sastre de ideas desde hace mucho tiempo, tres mujeres contemporáneas, tres musas y un pintor, Goya. Estas tres musas eran tres mujeres con tres caracteres muy diferentes, soy conocida por escribir biografías de mujer, y no quería hacer solamente una protagonista en este caso sino que quería tirar de las tres”. Aquello que buscaba Goya en una mujer era: la belleza y la seducción, la inteligencia y la ingenuidad de una dulce mujer. Eran Cayetana, la duquesa de Alba, la duquesa de Benavente y la condesa de Chinchón, la mujer de Godoy. A través de ellas cuenta veinte años de la historia de España. Hay intriga, pasión y femineidad. Realiza un paralelismo entre aquella época y esta, al sufrir los personajes cambios en el orden de valores ante las circunstancias que la vida les obliga sufrir, prima la supervivencia y los caprichos ya no son objeto de culto. Todos los personajes son reales desde el más acomodado al más humilde, excepto una, el anclaje que la autora necesitaba, Michelle una sombrerera que tuvo que huir de la Revolución francesa y en España trabajó para una de estas musas. El título como ella afirma no podía ser otro, pues todo era una conjunción de caprichos. “Capricho es el jardín de una de estas musas, como un Versalles pequeñito, caprichos son los grabados de Goya, caprichos son las obsesiones y caprichos es todo lo que se mueve al principio de la novela”. Ha dedicado dos años y medio a escribirla, documentada la tenía, gracias al proyecto anterior que trataba la misma época.

“Llevo desde el año 97 publicando un libro por año. Hace 3 años, después del de Valmis, el alicantino ilustre, me planteé más calma, más sosiego, más cuidado y poner toda la carne en el asador. Parece que ha resultado. Los personajes de mi novela tienen una fuerza tremenda hay un peligro que es cuando tratas a varias mujeres siempre te puede tender una hacia un lado o hacia otro, pero son tan diferentes. Entre ellas se tratan de primas, tienen diferentes edades. La única que desaparece, porque no quise cambiar las cosas, en 1802 es Cayetana, pero la fortaleza de Cayetana consigo que llegue hasta el final hasta 1816 cuando ya se van los franceses”. Tres mujeres que a través del mecenazgo viven una vida apasionante.

Hay una obra de Goya que desaparece, alrededor de ella se suceden hechos determinantes que aceleran la acción. El escritor Juan Eslava Galán, miembro del jurado, precisamente destacó que la ganadora es una obra “exhaustivamente documentada pero no estorba”.

La gala de entrega del premio Azorín de este año ha sido austera. No hubo cenas, ni comidas para más de 500 comensales como en ediciones anteriores. La autora ha conseguido uno de los premios más prestigiosos del panorama literario, se embolsó 68.000 euros y la garantía de un contrato en el principal sello del grupo editorial Planeta del que ya era autora. Capricho, el 10 de abril a su alcance.

 

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