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Por Eduardo Boix.

Como cada año los Reyes nos han traído un premio Nadal nada sorprendente en las últimas ediciones.  Lo que comenzó como un premio para dar a conocer a nuevos talentos de las letras se ha convertido en un premio más al que se presentan los consagrados.  Como ya no creo en los Reyes, todavía conservo la ilusión de conocer el nuevo premiado.  Siendo sincero nunca acierto en las quinielas y este año si me he sorprendido gratamente.

Para los que no conozcan al ganador Álvaro Pombo García de los Ríos (Santander, Cantabria, 23 de junio de 1939) es un poeta, novelista, político, activista español y miembro de la RAE. A lo largo de su carrera literaria ha sido galardonado con los premios: Premio Herralde 1983 por El héroe de las mansardas de Mansard, Premio Nacional de la Crítica 1990 por El metro de platino iridiado, Premio Nacional de Narrativa 1997 por Donde las mujeres, Premio Fastenrath 1999 (RAE) por La cuadratura del círculo, Premio Fundación José Manuel Lara 2002 por El cielo raso, Premio Fundación Germán Sánchez Ruipérez periodístico sobre lectura (2004), Premio Planeta 2006 por La fortuna de Matilda Turpin y por último el Premio Nadal 2012 por El temblor del héroe.

En El temblor del héroe según ha explicado el autor, “reflexiona sobre la indiferencia y sobre la ética del cuidado”. Esta obra que se iba a titular “El furor heroico”, porque es un texto de Giordano Bruno, que es “el furor, entusiasmo y delirio por alcanzar la divinidad, por alcanzar la belleza y el bien”, tiene su origen en “un profesor de universidad jubilado, Román, que ha tenido un gran éxito con sus alumnos, pero que nunca ha escrito nada”, según ha añadido Pombo.

Román, profesor de Filosofía, supo comunicar a sus alumnos el entusiasmo divino y platónico, y ese entusiasmo rebotaba en sus alumnos y finalmente revertía en si mismo, pero tras jubilarse es un personaje anodino, que “se aburre demasiado”. En ese punto, Román, que vive en un piso de la madrileña calle de Río Rosas, porque “siempre mantengo ese punto costumbrista”, recibe la visita de un joven periodista, Héctor, de una revista digital, Los Inactuales.

Pombo ve un cierto paralelismo entre Román y Hitler: “Hitler perdió gran parte del lustre cuando a consecuencia de la guerra no podía dar discursos, y por eso no recibía el ‘feedback’ de la gente y por consiguiente se le ocurrían espantos cada vez mayores”.

“Mi personaje no es Hitler, pero ha vivido de alimentarse del entusiasmo de la gente que le escuchaba y echa en falta esa situación que vivía con sus alumnos, que acababan entusiasmándole también a él”, ha apuntado

Con el Premio Nadal se ha abierto la temporada literaria con un autor de peso literario e intelectual.  Ha sido toda una grata sorpresa que le hayan dado el premio Nadal a Álvaro Pombo, ya estoy deseando leer El temblor del héroe, novela que no creo que tarde mucho en llegar a las librerías.

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