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Por Vanessa Díez.

Todos la recuerdan como Soledad en 7 vidas, fueron siete años de collejas de la Sole (1999-2006). Por aquel papel tuvo más premios que durante el resto de su carrera. Después fue Jacinta, la gobernanta de El internado. Ella misma reconoció que “fueron siete años dándole y dándole a Sole y eso marca”, por lo que “algún puntito en común tienen que tener en el carácter”, aunque sería un personaje más sobrio, pues pasaba de la comedia a la intringa. Tras 12 años alejada del teatro, protagoniza la obra Agosto (Condado de Osage) en diciembre de 2011, de Tracy Letts, y ganadora del Premio Pulitzer en 2008. En la obra, dirigida por Gerardo Vera, Baró es Violet Weston, a su alrededor una familia en decadencia. El próximo día 30 recoge en Mérida el primer premio Ceres a la mejor actriz por su papel en esta obra.

No suele recoger sus propios premios, no recogió ni el Goya que le dieron a la mejor interpretación femenina de reparto por su papel en Siete mesas de billar francés (2007) de Gracia Querejeta. Aunque en esta ocasión, todavía lo dudaba, parece que sí lo recogerá, va a romper su propia costumbre. “Llevo 15 años sin ir a recoger ningún premio, y eso que me han dado unos cuantos. Este voy a ir a recogerlo porque creo que después de 12 años de no hacer teatro he acertado con el texto de Tracy Letts y con Agosto… Dudaba si ir o no, pero era un papel que necesitaba hacer. Nunca podré agradecer bastante a Gerardo Vera que me diera el personaje”.

Una de las pioneras de la televisión, lleva desde 1957 haciendo series. Desde Galería de maridos han sido Mujeres solas (1960-1961), Chicas en la ciudad (1962), Cuarto de estar (1963), Confidencias (1964-1965), Tiempo y hora (1965-1967) y Silencio, estrenamos (1974), Juntas, pero no revueltas (1995-1996), En plena forma (1997), 7 vidas (1999-2006) y El internado (2007-2010). Aunque comenzó en el teatro, debutó con veinte años. En la temporada 1956-1957 fue contratada por la compañía del Teatro Windsor de Barcelona.

También probaría el cine, aunque ha seleccionado mucho sus películas. Su porte y su tono de voz la estancarían en los sesenta en un tipo de papeles; pero sería secundaria en películas de Rocío Durcal como La chica del trébol (1963) y Tengo 17 años (1963) y de Marisol como Carola de día, Carola de noche (1969). Películas que entrarían una y otra vez en los hogares de las familias, aunque puede que deban fijarse en una jovencita y adivinar a quién le recuerda. Tras los setenta sigue con la misma costumbre no superando en una veintena sus películas.

En septiembre cumplirá 76 años. Puede que esta sea su última obra de teatro. Pues ella misma se dice: Que ya soy muy mayor; que estoy muy bien para la edad que tengo; que posiblemente Agosto sea la última función que haga en mi vida; que he tenido una carrera estupenda y mucha suerte. Que no está mal”. Ser actor es una carrera de fondo, actores como Amparo Baró nos lo demuestran. Aunque el teatro le formó como actriz y le daba éxitos quiso probar tanto el cine, que tan sólo le dio papeles mediocres, y la televisión, que le ha dado el reconocimiento del público. Ahora regresa a los orígenes y vuelve a ser reconocida en su medio.

 

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