UA101349465-1

 

Por Vanessa Díez.

No me voy a morir porque soy una chamana; nosotros no morimos, trascendemos. Sabina le canta: las amarguras no son amargas/ cuando las canta Chavela Vargas. Ahora nuestra amargura es que se nos ha ido, tan sólo nos queda su voz para recordarla. Lo dejó todo dicho y hecho. Antes de marcharse presentó su último trabajo en Madrid ‘La Luna Grande’ el pasado mes, recordaba a Federico García Lorca. Al llegar dijo: “Me dijeron que mi España estaba muy mal y no es cierto, está gloriosa. Es la hembra de Europa como Mexico es el varón de América. Te saludo España, te saludo Isabel la Católica, con toda mi alma, amor y esperanza”. Disfrutó de unos días en su querida Residencia de Estudiantes, la consideraba su casa, sus estancias comenzaron en 1993. Seguro conversó con su amigo Lorca. Además dio un recital con Miguel Poveda y Martirio. Y se publicaron sus memorias  ‘Dos vidas necesito. Las verdades de Chavela’, fruto de las conversaciones entre la escritora y periodista María Cortina y la cantante. Tuvo tiempo de regresar a tierras mexicanas, pues falleció en Cuernavaca. Fue una mujer fuerte hasta el final. Decidió irse, para ello no quiso conectarse a una máquina para respirar. El Gobierno de México le organiza hoy una velada artística de cuerpo presente en su honor en Garibaldi, plaza emblemática del mariachi y el folclore mexicano. El homenaje nacional será mañana en Bellas Artes.

La niña que nunca jugó con muñecas, se levantaba de noche a buscar serenatas, montar a caballo en pelo y mirar el río. Eran tiempos de prejuicios y miedo al qué dirán.  Inconformista y rebelde. Estaba lista para morir, porque estaba en paz y sin nada más que pedirle a la vida. A sus 93 años era una pregunta recurrente cada vez que se ponía ante un micrófono, ella siempre fue clara y se ha ido tranquila, con todo hecho.

Chavela, quien siempre habló de su sexualidad y señaló que entre sus amores estuvo la pintora Frida Kahlo, dijo en su autobiografía: se dieron cuenta de que yo era homosexual desde muy niña. Muchos la llamaban rarezaLo que duele no es ser homosexual, sino que lo echen en cara como si fuera una peste.

Siendo una adolescente viajó a México donde tuvo distintos oficios, de criada a vendedora de ropa para niños, hasta convertirse en la Vargas, esa mujer que cantaba desde la entrañas, ataviada con un poncho y su voz recia. A mitad de los 50 llegó el éxito. Cantaba en la boda de la actriz Elizabeth Taylor con el productor Mike Todd, conoció a Rod Hudson, Grace Kelly, Ava Gardner, … Después estaría un tiempo apartada para volver en los 90 de la mano de Almodovar.

Fue reconocida con la Gran Cruz Isabel la Católica, las medallas de Oro de las universidades Complutense de Madrid y al mérito de la de Alcalá de Henares, así como con el nombramiento de Huésped de Honor de Buenos Aires, como Ciudadana Distinguida de la Ciudad de México y con el Grammy Latino.

En su autobiografía confesaría: A mis abuelos no los conocí y a mis padres más de lo que hubiese querido. Tuve cuatro hermanos y puesto que he de decirlo casi todo, lo diré: mis padres no me querían (..) Cuando mis padres se divorciaron me fui con mis tíos que Dios los tenga en el infierno. Descansa en paz Chamana.

 

Share This