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Por Eduardo Boix

Recuerdo a mi abuela cocinando huevos fritos con patatas y escuchando boleros. Antonio Machín, forma parte de la educación sentimental de este país. El bolero son grandes historias de amor comprimidas en apenas 3 minutos. Cada vez que escucho una de esas canciones me traslado a esa época en la que no existían los problemas y era tan feliz.

Hace unos meses fui a ver la película Chico & Rita al cine y la disfruté viendo aquella preciosa historia de amor vivida por personajes de un bolero. El argumento lo dice todo en la Cuba de finales de los años cuarenta, Chico y Rita viven una apasionada historia de amor. Chico es un joven pianista enamorado del jazz, y Rita sueña con ser una gran cantante. Desde que se conocieron en un baile en un club de La Habana, el destino va uniéndolos y separándolos. Lloré y reí a partes iguales, mientras disfruté con unas ilustraciones coloristas y sensuales del conocido ilustrador Mariscal. La Habana sale preciosa, está bien dibujada y muestra su color y sus edificios coloniales como nunca se ha visto en cine.

Chico & Rita acaba de ser nominada para el Oscar. Desde Nueva York, Londres y París llueven las enhorabuenas y las preguntas de los periodistas sobre el hermoso bolero de 96 minutos que hizo con Fernando Trueba y su hermano Tono Errando, merecedor de un Goya y de numerosos premios internacionales. A estas alturas, hay consenso: Chico & Rita ha sido un diez en cuanto a críticas y prestigio. Pero en términos económicos, esta historia de música y amor a caballo entre La Habana y Nueva York ha supuesto un duro revés para sus creadores, aunque poco de esto se conoce y ni falta que hace. “Éramos conscientes de que una película de dibujos animados para adultos era un riesgo”, comenta. “Por desgracia”, la gente sigue identificando animación con niños y Navidad, le cuesta ir al cine a ver películas como esta”. Sus palabras no reniegan. Todo lo contrario, asegura que “con Fernando” repetiría y haría “cinco películas más”. Proyectos en cartera hay, confirma; pero de eso no trata este trabajo sino de lo que ha ocurrido con él 25 años después de que metió la nariz por vez primera en esta antigua fábrica de curtido de pieles de la calle Pellaires.

Chico & Rita es nuestra esperanza en los Oscars. Yo auguro que van a conseguir la preciada estatuilla. Sería la segunda para Trueba y la primera para Mariscal. Bebo Valdés se lo merece. Un músico enorme, una película preciosa, y una historia increíble que puede acabar convirtiéndose en todo un clásico como lo fue Casablanca.

 

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