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Por Eduardo Boix.

Hace unas semanas las redes sociales se vieron invadidas por un spot de Campofrío titulado Cómicos.  En este anuncio se ve a figuras del humor patrio en un cementerio delante de la tumba del que ellos llaman “el maestro”.  Hablan, ríen y comen chorizo.  Muchos son los cómicos que salen en este anuncio, históricos como Pajares y Esteso, Bigote Arrocet, Fofito, Forges, Martes y Trece, Gomaespuma, pasando por Santiago Segura, Florentino Fernández, Chiquito de la Calzada, Anabel Alonso, etc.  No están todos los que son, supongo que cada cual tiene sus agendas y la publicidad tiene sus plazos, pero han sabido sacar la esencia del humor de diferentes épocas.  Como habréis adivinado si no habéis visto el anuncio “el maestro” es Don Miguel Gila. Jamás me he reído nunca tanto con nadie como con él, y es que puedo estar viéndolo una y mil veces y me sigo desternillando con los mismos gags. Siempre recordaré a  mi padre recitando de pe a pa los anuncios que grabó junto a Lluís Bassat, para Filomatic.  ¡¡¡Y da un gustirriniiiiiin!!!  El gran Gila se rió de las penurias económicas que pasó su familia en la posguerra, se burló de la propia guerra, todo con su inseparable teléfono.

Posiblemente España sea el país con más sentido del humor que existe.  Hay un refrán popular que dice: “El español cuando canta, está jodido o poco le falta”.  Nos lo tomamos todo a chanza.  Nos reímos hasta de si se cae nuestra madre en medio de la calle y, entre risas, la ayudamos a levantarse.  He oído chistes de la guerra civil, de ETA y su historia, de muertes, de entierros.  Sorprendentemente el sitio en el que más se ríe un español es en un tanatorio,  lo pude comprobar en el funeral de mi abuela Carmen.  La risa y el llanto se confundían cada vez que alguien evocaba un recuerdo o contaba una anécdota.  Dicen que una persona que se ríe de sí mismo demuestra una gran inteligencia.  Nosotros somos así, pasa una mosca y hacemos una gracia, alguien emite el recurrente bueeeeno, cuando hay un silencio incómodo y respondemos: Bueno estaba y se murió. Spain is diferent eso decía una campaña publicitaria.

Pese a que ha tenido detractores a mí personalmente el anuncio de Campofrío me parece una auténtica obra maestra.  Sabe jugar con ese humor negro puramente español.  Primero por la marca, Campofrío y la localización, un camposanto, y segundo porque los actores del mismo comen fiambre.  Me parece una acertada genialidad de unos creativos en estado de gracia.  Y es que como dice el slogan del mismo: “Que nada nos quite nuestra manera de disfrutar de la vida”.

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