Darth Vader.

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por Eduardo Boix

Seguro que si elegimos al azar a cinco personas y le decimos que realicen una lista con los 10 malos de cine que mas recuerdan, Darth Vader aparecería en el 90% de las mismas. De niño me tragué las tres de la guerra de las galaxias, varias veces, me encantaban.  Recuerdo aquellas tardes de verano en el campo de mis abuelos con aquel video beta, una pila de cintas y la merienda.  Me viene a la memoria la imagen en que en plena lucha dice: Luke, yo soy tu padre, todavía me erizo recordándolo.

George Lucas clavó este malo.  Creo que ha sido el malo más bueno para toda una generación.  Todavía retumba su vozarrón en las cabezas de los millones de fans de la saga.  Este malo hizo que nos creyésemos su maldad, mirándonos a través de ese casco inexpresivo.  Con el paso de los años se ha convertido en un icono de la cultura popular, todos los menores de 40 hemos tenido algún juguete, alguna camiseta o cualquier producto de esa máquina de hacer negocio que es el señor Lucas.

Para buscar en los orígenes del personaje quizás podíamos remontarnos al judaísmo ya que es el elegido que destruirá a los sith.  Una especie de mesías que salvará a la galaxia de la maldad.  Un Cristo que nace de  Shmi Skywalker pero no conocemos al padre.  Evidentemente no deja de ser humano, con sus virtudes y debilidades por eso se va al lado oscuro, por su vanidad, por su orgullo.

En ocasiones, he soñado con este personaje.  Imagínense que Darth vader es el vecino de abajo y sube a su casa acompañado de unos Stormtroopers, porque le ha salido una humedad en el techo del baño.  En otras ocasiones aparece en bata de cuadros en plena reunión de la comunidad enzarzado en una discusión sobre si es conveniente o no solicitar una plaza reservada de discapacitados para poder estacionar la estrella de la muerte en la puerta de casa.  Es uno más de mi círculo. Un compañero fiel en mis momentos de soledad. A veces le pido consejo como si se tratase de un dios que escucha mis plegarias.  Es como un San cucufato espacial que me ayuda a encontrar cosas bajo las pilas de libros que pueblan mis estanterías.

Publicado en El PERSEGUIDOR de el Diario de Avisos de Canarias.

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