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del-enebroPor Vanessa Díez.

Comparto con el prologuista de esta edición que “los cruces de influencias son variados”, pues quien no reconoce en todo aquello que nos rodea cuándo está basado en alguna de las historias que nos contaban en la infancia, ya sea cine, publicidad o literatura. Si además uno escribe como es el caso del Sr. Lerín, pues pretende dar a conocer la influencia que sobre su escritura han dado estas historias de la tradición oral. La creación se retroalimenta, independientemente del modo en que sea expresada. Las historias de los hermanos Grimm han permanecido a lo largo del tiempo, pues 200 años se han cumplido de la primera publicación de aquel tomo “Cuentos para la infancia y el hogar” que ellos recopilaron de la tradición oral, con la única pretensión de que la cultura permaneciera, no cayendo en el olvido.

Cuando en 1812 apareció la recopilación de “Cuentos para la infancia y el hogar” tuvo unas ventas modestas en Alemania, porque no estaban dirigidos al público infantil, no llevaban ilustraciones y tenían notas de expertos a pie de página. En 1825 una pequeña edición con cincuenta relatos ilustrados por su hermano Ludwig conseguiría mayores ventas. Destinada a lectores infantiles llegarían a publicar diez ediciones. Así los textos originales se fueron censurando y diluyendo en el tiempo hasta convertirse en lo que hoy conocemos. Eliminando los abandonos de madres naturales por extrema pobreza, las referencias a violaciones por parte de familiares o caballeros o muertes a manos de la madre.

La forma de enseñar a las jóvenes generaciones era a través de los cuentos. La moraleja siempre existe al final de lo narrado, el objetivo es que quién escucha recuerde lo aprendido en caso de necesitarlo. Fuera de las paredes del hogar existen muchos peligros, pero a veces también dentro de ellas. Las narraciones orales han recogido hechos ocurridos, que iban contándose generación tras generación con el propósito de avisar a sus pequeños.

Del Enebro fue recogido en Alemania en 1812 y aún diluido ha llegado a nuestros días. En la vertiente mediterránea también existe una versión de este cuento, “Peret i Marieta”. Recuerdo esta historia de mi infancia cuando mi abuela materna al arroparme me lo contaba. Peret era asesinado por su madre, cocinado por su abuela y comido, sin saberlo, por su propio padre. Era su hermana la que plantaba sus huesos en la tierra y nacía de ellos un peral y el niño estaba sobre él. También he encontrado otras versiones en las que en vez de peral es manzano o en las que el niño se convierte en árbol. El paralelismo con Del Enebro es evidente, el niño muere a manos de su madrastra, en este caso, ella misma lo cocina, pues no existe otra mujer en la casa que le ayude en las labores, su marido come lo cocinado, y la hija desconsolada planta los huesos del niño en la tierra. En este caso en vez de aparecer como árbol o junto a los frutos apetecibles de uno se convierte en pájaro, recopilando objetos para los miembros de su familia, recompensando a unos y vengándose de la causante de su muerte. Devolviendo el orden al entorno familiar.

Del Enebro de Jekyll & Jill es un homenaje al aniversario de los Grimm con una cuidada edición con ilustraciones de Alejandra Acosta que acompañan y nutren al texto, negro sobre rojo, sangre que se materializa en hilo para que seamos capaces de tocar parte del dolor de los personajes, tenebroso e inolvidable. Ofreciéndonos detalles de acabado a la manera de antes, aquel libro hecho a mano, aquel que se toca y se siente, se vive a través de él.

 

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