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Por Vanessa Díez.

Fue en Ghost donde descubrí la belleza del pelo corto en una mujer, aunque después se lo cardaran en aquellas entrevistas, además de la sensualidad que transmitían las escenas entre la arcilla que ella trabajaba. Fue el comienzo, ya que en los 90 estarían sus trabajos más recordados como Algunos hombres buenos con Tom Cruise, Una proposición indecente con Robert Redford o Acoso con Michael Douglas. Después llegarían La letra escarlataStripteaseLa teniente O’Neil, en las cuales ofrece papeles con una lucha por los derechos de la mujer a elegir su destino, pero la recaudación de taquilla no acompañó y la actriz fue fruto de la polémica, la crítica tampoco tuvo compasión. Además en Striptease se censuró incluso el cartel en la versión americana, dejando que luciera su cuerpo por estas fronteras. Al final acabó dedicándose al cuidado de su familia. En Hollywood especulaban sobre su vuelta a la gran pantalla después de un tiempo aislada. Fue en Los Ángeles de Charlie donde con aquel plano en bikini demostró que seguía estando en forma y lista para seguir al mismo nivel que en los mejores tiempos.

Tras su tercer divorcio ha ofrecido a Harper’s Bazaar una entrevista personal en la que ha abierto su alma para dejar salir sus miedos ante el paso del tiempo y sobre su aceptación ante ello. La Kabbalah (que estudia desde hace ocho años) es una de sus armas para afrontar los cambios. Camino a los 50, se ha dicho muchas veces que muchas de 20, incluso sus hijas, querrían mantenerse como ella; en un principio su cuerpo escultural podía parecer envidiable, aunque el paso del tiempo ha demostrado que más que hacerlo de forma sana Demi ha estado manteniendo una relación insana con su cuerpo. “He tenido una relación de amor-odio con mi cuerpo. Cuando estoy en la mayor contradicción con mi cuerpo, por lo general, es porque siento que mi cuerpo me está traicionando, como ha ocurrido en el pasado, luchando contra mi peso y con la sensación de que no podía comer lo que quería comer, o que yo no podía hacer que mi cuerpo hiciera lo que yo quería”,  ha reconocido la actriz.

“Creo que hoy me encuentro en un lugar de mayor aceptación de mi cuerpo, y eso incluye no solo mi peso, sino todas las cosas que implica el cambio del cuerpo con los años, hasta ahora, que mi cuerpo está extremadamente delgado, delgado de una manera que nunca podría imaginar, con alguien diciéndome: Estás muy delgada y no se te ve bien”. En Hollywood la mujer mantiene una guerra constante por permanecer con una imagen determinada para no ser excluida y se corren riesgos como caer en la anorexia, aún siendo una mujer adulta.

“Me siento en paz cuando no miro a mi cuerpo como a un enemigo, cuando doy un paso atrás, aprecio y veo lo que ha hecho mi cuerpo por mí. Me ha permitido dar a luz a tres hijas preciosas, me ha permitido explorar distintos papeles como actriz, y me ha permitido ser fuerte. No puedes mirarte a ti mismo en el espejo y apartar la mirada. Tienes que mirarte y decir Gracias. Gracias por estar ahí para mí, por seguir ahí para mí sin importar lo que te haya hecho pasar (…) Lo que más me asusta es saber y aceptar que no todo está bajo mi control. Eso me hace sentir insegura”. La aceptación de un problema es el primer paso para solucinarlo y es bueno que actrices de tal repercusión afronten sus miedos para que la gente pueda identificarse con ellas y encontrar soluciones a esta lacra social.

La veremos en Lovelace, el biopic sobre la estrella porno Linda Lovelace, protagonista de Garganta Profunda. Tendrá un corto papel como Gloria Steinem, una activista feminista defensora de los derechos de la mujer.

 

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