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el-carrusel-9788480183581Por Francisco Gómez.

El escritor Jesús Requena presentó el día del fin del mundo su novela “El Carrusel” dentro de la que será una trilogía y esta es su primera entrega. Uno acudió al acto literario no sin cierto temor de que la premolición de los mayas pudiera convertirse en una temible realidad y un cataclismo nuclear nos segara del mapa durante el evento en la librería Ali-i-Truc de la “city” ilicitana, o subiera el nivel de las aguas y nos anegara a todos o las tierras se movieran entre espantosos quebrantos o quien puede saber las inquietantes catástrofes que podían aguardarnos.

Ante semejantes cuitas y el corazón encogido, el escritor y poeta Jesús Zomeño, presentó la novela “Carrusel”- La novela trata de hombres maduros que corren por un largo pasillo. Seres con miedo a la muerte y miedo a la vida y dependencia sentimental y sexual de las mujeres

Jesús Requena, que publica la novela en la editorial Aguaclara bajo el pseudónimo de Gustavo Martín Tenza Aliaga, advirtió que habrá tantos lectores de la novela como personalidades tengan los lectores. “Carrusel es la primera entrega de una trilogía que ya ha empezado a andar. Las otras andan en ciernes”. “Carrusel” es una novela satírica, esperpéntica de estos tiempos brutales que estamos viviendo con “seres humanos que deben adaptarse a los tiempos para tratar de solucionar sus problemas donde la persecución de la belleza sea una constante”.

En la contraportada puede leerse: “Esta sería una novela crudelísima y muy triste si no fuera porque la voz y la mirada del que la escribe rebosa tanto de humor como de humanidad y de ternura auténticas hacia los personajes que, montadao cada uno en su caballito del carrusel de la vida y encendidos todos por el ruido y las luces de la feria de la escritura en la noche, dan vueltas ante el que, desde dentro pero desde fuera, los está mirando. Mirándolos, amándolos, escribiéndolos”.

Entren al Carrusel y déjense deslumbrar por las inquietantes y satíricas luces de los caballitos que anuncian un tiempo fulgurantemente duro, de un realismo social que no se encuentra muy alejado de los buscadores de vida entre los detritus, meretrices calvas y desdentadas, timadores de baja estofa y demás fauna que podemos encontrar a nuestro alrededor en la calle, en los cafés, en los ambientes donde nos desenvolvemos.

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