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Por Eduardo Boix.

Cuando todavía era un adolecente en ciernes disfrutaba los mediosdia viendo las series de moda de entonces. Recuerdo con cariño esos años en los que me divertía con El príncipe de Bel-Air, Cosas de Casa, Primos lejanos, Padres forzosos, Los Simpson. Esos años no volverán y es que la televisión, quitando la 2 y algún que otro programa concreto de otras cadenas, es un contenedor donde cabe todo, tenga calidad o no.

El otro día cambiando de cadena, para no ver desgracias mientras comía, me topé con ese programa llamado Mujeres, hombres y viceversa. Este dating show (programa para encontrar pareja) emitido en Telecinco, realizado por Juan Manuel Ibáñez, producido por Magnolia TV y presentado por Emma García. Este tipo de programa, donde los participantes tienen citas con la mujer o el hombre (tronista) al que intentan conquistar, suele generar constantemente curiosidad en los televidentes, con el objetivo de conseguir más audiencia, como es el caso de Mujeres y hombres y viceversa, que comenzó su emisión el 9 de junio de 2008. La emisión del programa ha generado cierta polémica al considerar que el uso recurrente de lenguaje soez vulnera la Ley de Regulación Televisiva en horario infantil. Asimismo, corrientes feministas denuncian que el programa transmite valores machistas y/o elicitadores de conductas como la violencia de género. El programa se basa en el formato italiano Uomini e donne y se dirige a concursantes sin pareja. De entre los candidatos se eligen dos denominados tronistas que tienen citas románticas con concursantes del sexo opuesto para determinar su grado de afinidad. Los candidatos compiten por ser elegidos por el tronista y para ello emplean todas sus armas de seducción. Al menos una ex concursante ha acusado al programa de tener un guion.

A los veinte minutos de estar viendo este concurso pude apreciar que no estaba viendo un programa de alto contenido cultural. Mucha niña mona, culturistas con más músculos que cerebro eran los protagonistas de ese gallinero. El culto al cuerpo en estado puro es lo que se promueve en ese programa. Con tal de tener audiencia a ciertas cadenas de televisión les importan bien poco, si estos elementos pueden ser o no reflejo o referente de miles de adolescentes que están verdaderamente enganchados a ellos. Es muy triste que los ídolos de miles de jóvenes y no tan jóvenes sean chicos que en su vocabulario la palabra top es tíiiiiiiiiiia y la de ellos anabolizantes o gomina. Pero ante pruebas tan evidentes de cultura no se puede luchar. Unámonos a ellos. Reescribamos el Quijote por ejemplo con sus armas. En un lugar de la Mancha de cuyo nombre tíiiiiiiiiiiiiia no quiero ni puedo muy fuerte tiiiiiiiiiiiiia acordarme había un ciclado. Sobrecogedor.

 

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