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Por Eduardo Boix.

La primera vez que tuve conocimiento de Agustín García Calvo fue gracias a un profesor que me puso aquel bello poema musicado por Amancio Prada titulado Libre te quiero. Eran tiempos de revolución y de despertar, y en ese momento me llegó muy adentro. Con la muerte de este mítico pensador se va, tal vez, el aliento del último gran filósofo.

Agustín García Calvo nació en Zamora el 15 de Octubre de 1926. Fue gramático, poeta dramaturgo, ensayista, traductor y filósofo español. Podríamos destacar que realizó estudios de filología clásica y se doctoró a los 22 años con una tesis titulada Prosodia y métrica antiguas. En 1953 ocupó una cátedra de lenguas clásicas en Sevilla y en 1964 en Madrid, en la Universidad complutense, hasta que la dictadura franquista le separase en 1965 de su cátedra junto a Enrique Tierno Galván, José Luis López Aranguren y Santiago Montero Díaz por apoyar las protestas estudiantiles. García Calvo se exilió a Paris donde fue profesor de laUniversidad de Lille y en el Collège de France, también trabajó de traductor para la editorial Ruedo ibérico. En la capital francesa coordinó una tertulia política en el café La boule d´or del Barrio Latino. En 1976 fue restablecido en su cátedra, en la que permaneció hasta su jubilación en 1992. Fue profesor emérito de la UCM. Como curiosidad podríamos destacar que Fernando Savater en los setenta fue discípulo suyo y planeó elaborar con él una tesis doctoral, que nunca llevó a buen término. Sin embargo, en años posteriores sus posturas divergen. Como escribe Savater en su autobiografía “fue fundamental en mi devenir intelectual y moral encontrarle, no menos que después despegarme de él”. Otros autores influenciados por su obra podrían destacarse los novelistas Félix de Azúa o Javier Marías o el malogrado poeta Miguel Ángel Velasco.

Agustín García Calvo entronca dentro del pensamiento ácrata español. Se podría denominar al filósofo zamorano como uno de los últimos revolucionarios de verdad, hasta hace dos días estuvo dando discursos en Sol para los acampados del 15 M. No se casaba con nadie y llevaba su libertad hasta el final, se mantuvo fiel a su ideario y aportó una claridad de ideas que ha sido el mejor testamento que ha podido dejar. Luchó por el lenguaje como arma, en contra del capitalismo y la por la colectividad contra el individualismo. Agustín García Calvo murió el 1 de noviembre de 2012 dejándonos un legado de dignidad. Descansa en paz maestro.

 

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