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Por Eduardo Boix.

El cine de los 80 tuvo algo de mágico. Un halo de fantasía que no se va a volver a recuperar en la industria cinematográfica. Varias historias donde otros mundos eran los protagonistas. Una de aquellas películas me impactó y hoy sigue vigente esa sensación.

Recuerdo como si de un sueño se tratase el día que mi padre me llevó a un videoclub. Era un mundo en si mismo aquel recinto lleno de cajas con portadas más o menos sugerentes. Yo tenía un título en mi cabeza “La historia interminable” me decepcioné cuando la chica del mostrador le dijo a mi padre que estaba alquilada, pero que tenía otra titulada “Dentro del Laberinto” que seguro que me gustaba igual. Son parecidas dijo con tono de desgana. Y así regresamos a casa con las películas de acción para mi padre, las basadas en hechos reales para mi madre y esa película que no me sonaba nada para mí.

Al llegar cogí la merienda y tras rebobinarla, poca gente las devolvía así, me acomodé en el sofá y empecé a verla. No hace falta decir que me fascinó. La estética, los muñecos de Henson, David Bowie. Era una película totalmente ochentera y poseía la estética propia de los recién nacidos videoclips que tanto me gustaba ver. No podía quitarme de la cabeza el pelo cardado del malo, la música, el caos reinante en ese mundo de Gobblins. Haciendo repaso por las cientos de películas que he visto, puedo afirmar que esta fue la primera en la que el malo me gusta más que la buena. La bella Jennifer Connelly hace un papel demasiado tonto y mojigato, aunque está increíblemente guapa como siempre.

El lunes cuando me tocó ir al colegio, compartí mi fascinación con todos mis compañeros de clase, hasta la profesora fue bombardeada con mis fantasiosas ideas. Dentro del laberinto, según mi opinión, es superior a La historia interminable. Tal vez porque es más oscura, quizá porque la historia, aun siendo fantasiosa es más realista y trata un tema tan universal como la rebeldía juvenil.

Han pasado ya 30 años desde su estreno y sigue siendo tan espectacular como ahora. Sin efectos digitales, Dentro del laberinto, entra dentro de la categoría de joyas del cine fantástico. Entre sus influencias reconocidas Alicia en el País de las Maravillas (Alice’s Adventures in Wonderland) y El mago de Oz, otras historias de la fantasía memorables. Os recomiendo que la reviséis cuando os apetezca ver clásicos. Creo que es una de las obras más increíbles que ha dado el séptimo arte.

 

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