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Por Eduardo Boix

Vivo en un país en el que la picaresca es un rasgo común en todos sus conciudadanos. Cada cual está inmerso en sus asuntos y lo que les pase a los demás no importa demasiado. Esta crisis que ya agota, ha sido la excusa perfecta para primero de todo quitarse de en medio a los trabajadores fijos de más de 40 años y segundo para crear una reforma laboral que beneficia claramente al empresario. Desde que comenzó la mencionada crisis, muchas empresas han realizado muchos EREs temporales.

Si buscamos información de lo que es un ERE temporal encontramos esto. Es un procedimiento administrativo laboral de carácter especial dirigido a la autoridad laboral competente, en este caso, la dirección general de Trabajo del Gobierno de Navarra, para obtener la autorización para suspender temporalmente los contratos de trabajo. Tiene que ser aprobado por la autoridad laboral. La empresa debe de acreditar la existencia de las causas que lo motivan. Existe un período de consultas con la representación de los trabajadores que como mínimo será de 15 días de duración salvo que se llegue a un acuerdo antes. Una vez autorizado el trabajador puede solicitar la prestación por desempleo esos días, si tiene derecho a ella. Se pueden alegar causas económicas (pérdidas continuadas), técnicas (por ejemplo, adaptación de instalaciones) de producción (caída de pedidos) y organizativas. También los hay por fuerza mayor (situaciones de riesgo imprevistas como incendios, nevadas, etc.) En este último caso, el ERE puede aprobarse con carácter retroactivo y la autoridad laboral tiene 5 días de plazo para resolverlo.

Según mi punto de vista un ERE más que una solución es un retroceso. Extrañamente siempre los ERES más feroces se hacen en todo lo relacionado con la cultura. Revistas, museos, teatros, están siendo pasto de una situación internacional que no llegamos a comprender ninguno. El último ha sido el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. El pasado martes presentaron un expediente de regulación de empleo (ERE) temporal que previsiblemente afectará a 363 de los 395 trabajadores, el 91,8% de la plantilla. El ERE temporal de empleo y sueldo de la mayoría de la plantilla no afecta a la cúpula directiva del teatro lírico barcelonés, a todos los jefes de departamento menos a uno y a una veintena de trabajadores entre administrativos, telefonistas, personal de taquilla y comité de empresa, que por ley no resulta afectado. En un escueto comunicado, el teatro lírico ha manifestado la necesidad de mantener los criterios de calidad artística, “la necesidad de adaptarse al marco laboral”, con medidas que incluyan una mayor flexibilidad y un aumento de la productividad y la coherencia salarial. Tras el fracaso de las reuniones con los trabajadores desde primeros de febrero, el Liceu se muestra confiado en poder “fortalecer la viabilidad presente y futura del teatro”. El Liceu anunció públicamente el pasado 1 de febrero que cancelaba siete espectáculos, cerraba el teatro dos meses y aplicaba un ERE temporal a la mayoría de sus trabajadores. La medida que la dirección considera “inevitable” trata de compensar el déficit de 3,7 millones de euros que se produciría por la disminución de subvenciones de las instituciones públicas, mecenazgo e ingresos propios. El Liceu decidió suspender los títulos con menor porcentaje de ocupación, lo que afectará a varias óperas: ‘Una tragèdia florentina/El nan’ y ‘Pelléas et Mélisande’, mientras que ‘El Giravolt de maig’, que también se canceló, finalmente se verá en versión concierto en el Palau de la Música.

También se cancela la presencia de los Ballets de Montecarlo, el concierto ‘L’altre Pelléas’, el recital de Nina Stemme y la representación de ‘El Superbarber de Sevilla’, de la programación infantil del Petit Liceu.Las medidas se han tomado, según el Liceu, para adaptarse a la coyuntura actual, garantizar la máxima calidad y consolidar un proyecto operístico “sostenible” al servicio del país y de la cultura. Además de la cancelación de espectáculos el Liceu no alquilará sus salas para promotores externos y suspenderá las actividades audiovisuales sujetas al cobro de derechos de imagen en su comercialización.

Es triste presenciar la muerte anunciada de la cultura de un país tan rico intelectualmente como es España. Parece que quieren borrar de la faz de la tierra a todo lo que huela a pensamiento. Pero los que siempre hemos creído y creeremos en la cultura no nos moveremos ni dejaremos de batallar cada día. Siempre con el Liceu y sus trabajadores.

 

 

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