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Por Francisco Díez

Alfonso Colodrón es un filósofo de la vida cotidiana; lejos de estudiar el pensamiento teorizando sobre la grandiosidad de lo desconocido y del universo, se encarga de desenmarañar las múltiples ideas que atacan masiva y descontroladamente a la gente común. Y lo hace de forma sencilla, respaldado por investigaciones y expresando sus sentimientos sin reparos.

En Hora de despertar se presentan y desarrollan temas directamente ligados al momento actual que vivimos relacionados con la política y su comunicación, paz y guerra, religión y espiritualidad, sociedad y su entorno natural, relaciones personales y muerte… Así, además de desentrañar las bombas de información ocultas entre ovillos de suave lana que nos llegan a través de los medios, nos ayuda ofreciendo simples soluciones que, aunque fortalezcan sólo al individuo de mente inquieta o sensible, podrían afectar a cualquier comunidad social, desde simples vecindarios hasta países al completo; llegar a la gente a través de las personas.

El libro está compuesto por una recopilación de una treintena de artículos escogidos y ordenados a conciencia por el autor en su faceta de escritor en revistas especializadas y perióricos. En ellos se percibe la experiencia que ha adquirido con sus viajes alrededor del mundo, con las culturas con las que ha convivido, con su trabajo como psicoterapeuta, con la lectura de todo tipo de obras, con su familia y su hogar, y, sobretodo, con su extremo sentimiento como ciudadano del mundo. Colodrón se aferra al sentido común y a la lógica para intentar que cada mente abra los ojos y pueda ver lo que hay detrás de ciertas palabras o lo que se esconde entre ellas; por ejemplo, detrás de «héroe de guerra» no vemos al instante «víctimas civiles», y entre «mercados», «recortes» o «crisis» se esconden «familias desempleadas»; del mismo modo, detrás de las montañas encontraremos el inmenso mar y entre las ramas más tupidas se esconde un nido con polluelos. Porque su intención no es remover conciencias ni imponer ideales, simplemente insta al pensamiento propio seguido de la comprensión de las consecuencias.

Al fin y al cabo, sus palabras nos hacen percibir las manipulaciones a las que somos sometidos para poner en marcha una revolución interior en cada ser humano, que pueda crecer al círculo familiar, al de cada pueblo o al de la nación. Entonces la soledad de un amigo se conectará con nuestra misma soledad, la injusticia ajena despertará nuestra sed de justicia y la risa que llega a nuestros oídos alegrará y dará calor a cada rincón de nuestro espíritu.

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