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Por Eduardo Boix

 A Felix Romeo in memoriam

En ocasiones los recuerdos te abordan como imágenes en Super 8 que se proyectan en tu mente, otras veces tan solo son fotogramas archivados que saltan a la primera de cambio. Básicamente el cine y la vida, son eso un conjunto de imágenes que puestas en orden nos cuentan una historia. Al enterarme de la muerte de Félix Romeo, algo se disparó en mi mente. Allá por el año 95, como cada domingo devoré la entrevista a un insumiso en El País. Evidentemente no era un Insumiso cualquiera, era un escritor con pinta de Benedictino que siendo muy valiente cumplió con sus ideas. Recuerdo aquella entrevista como si la estuviese leyendo ahora mismo. Mi miedo a estar encerrado hizo que se me quedase grabado. Siempre tuve muy presente a ese escritor llamado Félix Romeo. Hablando coloquialmente, me quedé con su cara, con ese retrato que mostraba el diario. Con el tiempo seguí sus pasos, libros, artículos, reseñas, entrevistas, lo admiré como a muchos he admirado. Yo era un quinceañero que soñaba con ser escritor, con parecerme aunque solo fuese un poco a Félix y a tantos otros que con el tiempo he tenido la suerte de conocer.

Hace año y medio cuando presenté mi libro en Zaragoza mientras paseaba junto a mi editor Nacho Escuín, Almudena Vidorreta, Vanessa Díez y yo, al girar por una calle, en una terraza saludamos a Félix y a Martínez de Pisón. Durante unos segundos me quedé callado, como si fuese un niño que acaba de ver a Messi y a Cristiano Ronaldo. Continué el camino siendo el hombre más feliz de la tierra, había conocido a dos de mis ídolos, a dos de los muchos culpables de que yo fuese escritor. Era una sensación extraña, como de que ya era miembro de un club al que me había costado, sangre, sudor y lágrimas entrar, pero que realmente ya no lo veía con la perspectiva del sueño imposible, ya me sentía uno más.

Hoy sábado 8 de Octubre de 2011 he comprado El País como aquel domingo de 1995. Desafortunadamente hoy no hablaban de su insumisión o de su nueva novela. Ha sido un mazazo la muerte de Félix. Esta noche ha vuelto aquel quinceañero del año 95 que soñaba con ser escritor y me siento un poco más huérfano.

Artículo publicado en el suplemento cultural EL PERSEGUIDOR del Diario de Avisos de Canarias el 19 de octubre de 2011.

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