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Por Vanessa Díez.

Cada vez que suena el What A Feeling de Irene Cara, aunque sea en versión disco modificada, me acuerdo de Flashdance y de ella persiguiendo un sueño. Soldadora que se esforzaba por convertirse en bailarina profesional, ya que bailaba en un antro, quien no recuerda aquella escena sobre la silla en la que se echa un cubo de agua sobre sí misma. Su bicicleta y sus pasos de baile al ritmo de la música fueron testigos de toda una generación. Además de aquella relación de amor liberal, entre el contigo y sin ti. Son de esas cosas que te dan fuerza. Realmente sí lo hacía, porque en 1983 con la película fue nominada a un Globo de Oro. Fue un éxito de taquilla y recibió un Oscar. Aunque todo se difuminó tras el escándalo que se produjo al revelarse que las escenas que requerían movimientos atléticos las había interpretado Marine Jahan, una actriz y bailarina francesa y no Jennifer Beals.

Algo similar ocurrió en Black Swan (Cisne negro), trabajo por el que Natalie Portman ganó el Óscar, el Globo de Oro y el Premio de la Asociación de Críticos y Guionistas estadounidenses. Además, la película fue nominada a los BAFTA y a los Globos de Oro. Para escenas específicas hubo dobles, en el caso de Natalie Portman fue la bailarina profesional del American Ballet Theatre Sarah Lane. La polémica llegó con unas declaraciones de Benjamin Millepied, coreógrafo de Cisne negro, marido de Natalie Portman y padre de su primer hijo. Declaró que Natalie había realizado el 85% de las escenas de baile, tras esto Sarah Lane dijo que Natalie Portman solo trabajó en el 5% de las escenas de ballet. Aronofsky , el director, dijo de Portman que “fue capaz de lograrlo. Excepto las tomas en las que tenía que estar “en punta” por mucho tiempo, siempre es ella en la pantalla. No utilicé mucho a su doble”.

Puede que el tiempo sea más comprensivo con las polémicas sobre la línea que separa el trabajo del doble y el trabajo de las estrellas. En el último caso no se ha situado la daga sobre la cabeza de la actriz, ya que ha realizado cuatro películas tras ser la atormentada bailarina. En cambio Jennifer Beals tuvo que refugiarse en Yale y seguir con su vida alejada de los flashes. Aún así ha participado en unas 50 películas. Verla recitando una larga lista de sinónimos para el miembro viril en Four Rooms (1995) fue impactante, su personaje era una mujer fuerte. La actriz es íntima amiga del director Quentin Tarantino, que también le ofreció un papel en su parte de la película Four Rooms, ella participaba en la de su ex-marido Alexandre Rockwell. La televisión con la serie The L Word la ha sacado del abismo. Al menos continúa en la brecha.

 

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