La Bruja mala del oeste.

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por Eduardo Boix

Tuve un sueño recurrente en la infancia. Una bruja con la cara pintada de verde me atacaba y reía. Tenía una risa maléfica y aguda que se te metía en las entrañas. Con el tiempo supe que se trataba de la bruja mala del Oeste del Mago de Oz. Supongo que alguna vez de muy niño vería la película y se me quedó en el subconsciente. El primer libro que me fascinó de pequeño fue El mago de Oz, fue el regalo de las navidades de 1986, todavía lo conservo intacto. Buceando en la memoria observo que utilizo aquella historia de forma recurrente, e incluso, me gustan los libros que utilizan esa historia una y otra vez.

La película del mago de Oz fue todo un boom para la época. Tanto en efectos especiales, como en interpretaciones. Todos amamos a Judy Garland cuando canta somewhere over the rainbow, y cuando dice aquello de: En casa como en ningún sitio. Con el tiempo la madurez nos hizo saber que el rodaje fue bastante tormentoso. 

El señor de hojalata casi muere debido a los metales que llevaba su maquillaje, la bruja del Oeste se quemó debido a una explosión incontrolada cuando va a desaparecer por lo que hasta mucho después de la finalización del rodaje, no pudo desprenderse del tono verdoso en la cara que se le quedó tras el accidente, los enanos que interpretaban a los Munchkins intentaron abusar sexualmente de Judy Garland en varios momentos del rodaje. La magia del cine nos oculta todos estos detalles. Nos quedamos con las canciones, la alegría y la magia.

El otro día caminando por las calles de mi ciudad junto a mi pareja y unos amigos, comenzaron a salir a nuestro encuentro cientos y cientos de brujas del Oeste. Se multiplicaban a cada paso que dábamos, era Halloween y todas las chicas querían ser aquella perversa bruja. En la historia del mago de oz la bruja en realidad es la vecina gruñona de Dorothy. Una mujer chillona y poco agraciada físicamente que es un tormento para ella. Todos alguna vez en nuestras vidas hemos tenido una vecina de esas que nos 

ha martirizado con sus críticas. Que ha desaprobado todo lo que hacíamos porque éramos niños y no nos podía controlar. En el fondo todos los hombres tenemos un amor-odio con esa bruja. ¿Quién no se ha acostado y se ha levantado con una mujer con la cara verde por la dichosa mascarilla de pepino?

Texto aparecido en EL PERSEGUIDOR suplemento cultural del diario de Avisos de Canarias.

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