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Por Eduardo Boix

Vivimos en lo que se podría denominar la sociedad Kleenex. O dicho de otra forma de usar y tirar. Es decir, nos usan y cuando no podemos ofrecer rendimiento nos tiran, tengas la edad que tengas. He podido sufrir por mí mismo la humillación de que te rechacen para trabajar apelando a la edad que tienes. Solo tengo 31 años, así que esto empieza a ser preocupante.

El otro día junto a mi pareja Vanessa y a una amiga, fuimos al cine a ver la última película de Alex de la Iglesia, La chispa de la vida. Extrañamente tratándose de una película de este particular director, no me había informado de nada, no había ojeado por internet, para ir casi virgen al cine. Había escuchado que José Mota estaba impecable, que Salma Hayek hacia un buen papel, está nominada a los premios Goya, y que la película era una crítica a la televisión. He de reconocer que lo pasé muy mal, durante el visionado, los tiempos en los que nos han tocado vivir no son los más indicados para ver esta película. Me sentí muy identificado con el protagonista. Jose Mota borda el papel de padre de familia desesperado, que un día tuvo un golpe de suerte e hizo el anuncio más reconocido de la historia de Coca Cola, la chispa de la vida, pero que hoy no le dan trabajo ni aquellos que creía que eran sus amigos. Como la vida misma.

En esta película se tratan dos temas muy candentes hoy día. Los estragos del paro y lo ruines que son las cadenas de televisión, que con tal de subir audiencia son capaces de grabar una muerte en directo. Ahí está Juanjo Puigcorbé, director de una cadena de televisión que casualmente se llama Antena 5, haciendo de hombre sin escrúpulos que negocia con la vida o muerte de un ser humano. Por suerte o por desgracia muchas veces la realidad supera a la ficción con creces y en las cadenas prima más la pasta que el dolor humano. ¿Recuerdan el caso de La Noria con Marta de Castillo? Nos ha tocado vivir en una sociedad hipócrita y falsa, que desecha todo lo que no le sirve. Cuando vas teniendo una edad te das cuenta que la juventud es lo que prima. Cobran menos y no se quejan, deben pensar los empresarios. Alex de la Iglesia nos ha vuelto a hacer pensar. Como ya hizo en El día de la bestia, nos ha hecho remover nuestras conciencias hasta límites insospechados. Salí triste del cine, muy triste. Pero es lo que hay.

 

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