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Por Eduardo Boix

Desde que tuve conciencia que quería ser escritor he intentado encontrar mi propia voz. Buscar la forma de contar las cosas. Intentar al menos que la gente al leer la narración supiese en un primer golpe de vista que se trataba de un texto mío. Conseguirlo es muy difícil, todo está inventado, pero siempre hay voces que lo consiguen. Ejemplos como Roberto Bolaño, Enrique Vila Matas, Rodrigo Fresán, Juan Villoro, nos demuestran que la literatura puede tener una voz distinta a las demás.

Hay un tema recurrente en mi literatura. Casi todos mis proyectos están impregnados de la infancia. Esa etapa de la vida de un ser humano en la que estas abierto a todo y donde el dolor y el placer se siente con mucha intensidad. Como todo está inventado, hay otros muchos escritores a los que venero y sigo que también han hablado de experiencias propias para construir algunas de sus obras. Patrimonio. Una historia verdadera de Philip Roth “En un portentoso acto de honestidad y sensibilidad, Philip Roth crea el que sin duda alguna es su mayor personaje: su padre, y lo hace en el marco de un relato impecable sobre la compleja relación que mantuvieron, sobre sí mismo, sobre la muerte y el temor que inspira.” Otro autor en la que es muy importante su infancia o su relación con la familia es Javier Das. En muchos de sus poemas la relación y ausencia de su padre es un tema central. Su obra poética discurre entre el yo poético y la rabia por la desaparición. Ellos son dos ejemplos claros de lo que yo busco en un autor, intensidad y recuerdo. Disfruto mucho con los dos.

Si hay otro autor con el que disfruto mucho ese es Paul Auster. Este escritor Neoyorkino sabe construir sus novelas muy bien a base de sus pensamientos más profundos. Acaba de salir al mercado Diario de invierno. En esta novela Auster vuelve la mirada sobre sí mismo y parte de la llegada de las primeras señales de la vejez para rememorar episodios de su vida. Y así, se suceden las historias: un accidente infantil mientras jugaba al béisbol, el descubrimiento del sexo, las masturbaciones adolescentes y la primera experiencia sexual con una prostituta, la rememoración de sus padres, un accidente de coche en el que su mujer resulta herida, una presentación en Arles acompañado por su admirado Jean-Louis Trintignant, la estancia en París, una larga lista comentada de las 21 habitaciones en las que ha vivido a lo largo de su vida hasta llegar a su actual residencia en Park Slope, sus ataques de pánico, los viajes, los paseos, la presencia de la nieve, el paso y la herida del tiempo… En definitiva, un magistral autorretrato.

La literatura que en definitiva es la vida, se construye a base de recuerdos. La mayoría de los escritores conforman sus historias con sus memorias, a veces poniéndolas tal cual, otras ficcionándolas. Pero en definitiva tejiendo los recuerdos en forma de poema, cuento o novela. Y eso es lo que nos llega, la historia contada a base de la memoria de los escritores

 

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